domingo, 23 de septiembre de 2012

V.S.: "Niños de la tumba" // "Children of the grave" (13)

¡Bienvenidos una vez más al Mundo de Jack!
Perdonad que no haya podido continuar con la historia últimamente. Tras la última entrada no podía escribir material nuevo, y hasta hace unos pocos días no escribí ni una sola línea de esta historia.
Espero que os gustara el último capítulo, a pesar de que todo quedara un poco confuso. Esta historia está resultando ser un reto para mí: cuatro lineas argumentales simultaneas (los vampiros, Tyler, los policías y los médicos), ocho personajes principales (Tyler, Monique, Wolff, Jackie, Abby,  Lucille, Versailles y Peck) y no tiene que quedar ningún cabo suelto.
He de decir que el tercer acto que ahora comienza se presenta como el más difícil de escribir. Si a eso le añadimos que empezaré con las clases en octubre, creo que no habrá muchas actualizaciones... Pero no perdáis la esperanza.
Vale, suficiente con mi charla. ¡A disfrutar!

Welcome once more to Jack's World!
Excuse me, 'cause lately I couldn't continue with the story. After the last submission I couldn't write any new material, and only a few days back I could sit down and write some of this story.
I hope you liked the last chapter, even though it was a little confusing. This story is proving to be a challenge for me: four simultaneous story arcs (the vampires, Tyler, the cops and the doctors), eight main characters (Tyler, Monique, Wolff, Jackie, Abby, Lucille, Versailles and Peck), and no loose ends at the ending.
I must say, this third act that begins now is to be the hardest to write. If you take that, plus the fact that I start my university classes in October, I think I won't be updating very often... But don't lose your hope!
OK, enough of me yappin', let's boogie!

-----------------------------------------------------------------------------------------------------



            David Peck parpadeó cuando el primer rayo de sol entró por su ventana. Había dormido más de doce horas tras una intensa sesión de sexo desenfrenado, con lo que se sentía como nuevo, listo para otra mañana de trabajo.
            En otra parte de la ciudad, Winston Wolff se desperezaba con un bostezo, totalmente ajeno a los eventos acontecidos esa noche, y se dirigía a la cocina a hacerse un café muy cargado, sintiéndose mucho mejor que el día anterior.
            En la quinta con Carpenter, Jackie Lamb volvía en sí otra vez, muy dolorido y con pocas mejoras respecto a la noche anterior. Monique Auxile también despertó, alertada por los ruidos que Jackie hacía. Tras hablar con el doctor Sward, decidió dejarle en sus manos mientras ella iba a comisaría.
            Al otro lado del puente, Tyler lograba salir del sótano del anticuario apilando instrumentos de tortura para llegar a los escalones que aún quedaban en pie en la malograda escalera, no sin cierto esfuerzo debido al humo y la escasa ventilación del lugar. No llamaría a la policía, o tendría que responder a demasiadas preguntas.
            Y en la apartada mansión Versailles, el Rey Vampiro dormía plácidamente, mientras que su neófita aprendiza sufría horribles pesadillas y su mujer todavía sollozaba encerrada en un armario, demasiado debilitada para arrastrarse a su habitación y demasiado humillada para no tomar represalias.

            Una semana después…

            -Monique, ¿por qué seguimos investigando? – dijo Winston Wolff.
            -Winston, queda una noche para la luna llena, y pienso ganar esa apuesta con los métodos que sean necesarios.
            -¡Es una maldita apuesta!
            -¡Abre los ojos, lobo! Si ganamos esta apuesta tenemos a Tyler D de nuestra parte. Y por si fuera poco tenemos un informante.
            -Monique, esa mujer no apareció. Nos hizo perder el tiempo. No era más que una distracción. Ahora es seguro que Abby Harris es una vampira.
            -Te lo he explicado ya, Winston, Lucille estaba encerrada en la mansión, no pudo aparecer en el lugar de la cita.
            -Jefes, traigo noticias – dijo Jackie, entrando en el salón del apartamento.
            -¡Jackie, muchacho! ¿Vuelves a estar de servicio? – dijo Wolff.
            -Esa era la noticia número uno, sí – dijo Jackie –. La número dos es que he conseguido reunirme con Lucille King y tengo información recién sacada del horno.
            En este punto, Monique pasó a prestarle toda la atención a Jackie.
            -Soy todo oídos, canadiense – dijo Monique –. Dispara.
            -Verá, estuve pensando… Es muy raro que, incluso estando la mansión tan aislada del resto de la ciudad como lo está la mansión Versailles, nadie haya reparado en ella, o siquiera se haya preguntado quién vive allí. Es extraño que no reciban visita alguna, ¿verdad?
            Los inspectores asintieron.
            -Ahí nos equivocamos – dijo Jackie.
            -Pero… El acceso es imposible en cualquier vehículo – repuso Wolff.
            -Ese es el error – dijo Jackie –. Lo único que hay es un muro de ladrillo de seis metros de alto rodeando la mansión y sus dominios, una valla metálica electrificada de alta tensión sobre el muro, y una cancela de hierro forjado, también electrificada, sin timbre.
            Wolff y Monique miraron a Jackie estupefactos.
            -El acceso es imposible… si lo que quieres es entrar sin permiso – dijo Jackie.
            -Podíamos haber conseguido una orden judicial… – dijo Monique.
            -¿Alegando qué, inspectora? – interrumpió Jackie.
            Monique vaciló. Jackie tenía razón, Versailles no tenía cargos ni era sospechoso de nada oficialmente.
            -Continúo – dijo Jackie –. Bien, la seguridad de este sitio va mucho más allá de eso, es un entramado brutal de cosas de las que ahora mismo no recuerdo todas. Pero hay algo más. He encontrado una manera de colarse.
            En este punto, tanto Monique como Wolff miraron a Jackie con una perplejidad total.
            -¿Qué? – dijeron al unísono.
            -Les advierto que es increíblemente arriesgado y que haría falta estar demasiado loco para intentar…
            -¡Dilo de una vez! – interrumpió Monique.
            -¡Vale, vale! – dijo Jackie –. Versailles organiza fiestas privadas de temática victoriana en su mansión. Envía invitaciones a una serie de personas y ellos se presentan allí a la hora indicada, disfrazados. En esas fiestas corren las drogas, el alcohol y el sexo desenfrenado como en Sodoma y Gomorra.
            -¿Y dónde dices que está el riesgo? – preguntó Monique.
            -En que es un grupo reducido de gente, y que va a ser complicado colarse en el complejo de cualquiera de las maneras sin llamar la atención – dijo Jackie.
            -Y, ¿por algún casual la próxima fiesta no será durante las noches de luna llena?
            -Es pasado mañana – dijo Jackie.
            Monique sonrió por primera vez en muchos días. Era un rictus de hiena que asustaba de sólo verlo.
            -Conozco esa mirada – murmuró Wolff –. Y nunca trae nada bueno.

            Lucille King se preguntó por enésima vez por qué demonios se arriesgaba tanto al ir allí, mientras llamaba a la puerta de la habitación del templo satánico donde dormía Tyler D. De estar presente, lo más seguro era que la matara. Pero era mejor la muerte rápida que daba Tyler que una muerte lenta como Versailles tenía por costumbre.
            Tyler abrió la puerta lo suficiente para asomar la cabeza y se quedó mirando a Lucille durante unos segundos.
            -De todas las personas que llaman a mi puerta, las únicas visitas que nunca me espero son vampiros – dijo Tyler.
            -No vengo a hacerte daño.
            -Lo supuse. Si hubieras venido con esa intención ya estarías muerta.
            -¿Y cómo es que no lo estoy ya?
            -No hubieras venido aquí por tu propio pié sin una razón de peso, y eso despierta mi curiosidad.
            -¿Puedo entrar?
            -Mi curiosidad no llega a tanto – dijo Tyler.
            Lucille bajó la cremallera de su cazadora y la abrió. No llevaba nada debajo. La fría piel blanquecina de su torso quedó expuesta al aire de la noche.
            Tyler no reaccionó.
            -Tápate o cogerás frío – dijo secamente.
            Y cerró de un portazo.
            Lucille puso los ojos en blanco y llamó a la puerta otra vez. Tyler abrió, esta vez con más violencia.
            -¿Qué? – dijo.
            Lucille entró sin problemas, para perplejidad de Tyler.
            -Templo satánico, señor D. Las criaturas no precisan de un permiso aquí – aclaró Lucille.
            Tyler hizo una mueca de desagrado.
            -Vale, explícate y luego te largas – dijo.
            -Qué descortés – dijo Lucille, con sarcasmo.
            -Sí, suelo serlo con los bichos chupasangre, si te acuerdas – dijo Tyler.
            Lucille resopló.
            -Quiero que mates a mi marido – dijo Lucille.
            Tyler guardó unos segundos de silencio antes de echarse a reír.
            -¿Te crees que soy un asesino a sueldo o algo así? – dijo.
            -No, eres un cazador de vampiros. El mejor en su oficio. Y te estoy poniendo al Rey Vampiro en bandeja de plata. ¿Lo tomas o lo dejas?
            -¿Me explicas cómo me lo estás poniendo en bandeja de plata? – preguntó Tyler.
            Lucille sacó un sobre del bolsillo de su cazadora y se lo enseñó a Tyler.
            -¿Sabes lo que es esto?
            -Un sobre – respondió Tyler.
            -Una invitación – corrigió Lucille –. Una invitación a la fiesta que mi marido celebra pasado mañana en su mansión. Estarás dentro de la boca del lobo.
            Tyler miró a Lucille con escepticismo.
            -Vale… ¿Cuál es el precio? – preguntó Tyler.
            Lucille volvió a bajarse la cremallera de la cazadora.
            -¿Cuánto hace que no te acuestas con una mujer, señor D?

            Ya era de noche cuando David Peck salió del hospital. No podía pensar en otra cosa que en tirarse en la cama, estuviera Starla desnuda en ella o no, y relajarse. A punto estaba de subirse en su Honda para irse a casa, cuando oyó un sollozo en el aparcamiento. Se volvió en dirección hacia el sonido.
            -¿Hola? – preguntó el doctor.
            Otro sollozo.
            Peck caminó con cautela hacia el lugar de procedencia de los llantos. El aparcamiento estaba casi vacío, bañado por la luz de las farolas y la luna casi llena. Había unas pocas ambulancias aparcadas al fondo, y los coches de los médicos de guardia.
            El doctor sacó su mechero para iluminar mejor el oscuro lugar. El Zippo en el que había un as de picas pintado se abrió con un “clic” y se encendió tras un par de intentos. Una luz naranja se añadió al enfermizo halo blanco de las farolas.
            -¿Hay alguien? – preguntó Peck.
            Otro sollozo como respuesta.
            Estaba más cerca esta vez. La llama del mechero vaciló con cada movimiento brusco, cada ráfaga de viento, amenazando con sumirle en la oscuridad. Pero aguantó. Peck continuó buscando en el aparcamiento la fuente de los llantos.
            Fue entonces cuando vio a una niña sentada tras una furgoneta.
            -¿Te encuentras bien? – preguntó Peck.
            Otro llanto.
            Peck se acercó. Y en cuanto la luz fue bañando el cuerpo de la niña, Peck fue notando cómo una desagradable sensación se apoderaba de su cuerpo. Conocía a esa niña.
            -¿Abigail Harris?
            La pequeña reaccionó con sorpresa al oír su propio nombre.
            -¿Me conoce? – dijo con la voz quebrada.
            -Santo Dios, estás bien – dijo Peck.
            Abby miró al médico con confusión en los ojos mientras este se agachaba hacia ella.
            -Cuando tuviste el accidente… te trajeron a este hospital, y yo te salvé la vida esa noche.
            Abby se quedó boquiabierta.
            -Usted… ¿Usted me salvó?
            Peck asintió.
            Abby saltó a abrazarle efusivamente.
            -Tiene que irse de aquí, pronto – dijo Abby.
            -¿Cómo?
            Peck se zafó de ella delicadamente y la miró a la cara. ¿Tenía los ojos rojos o era un efecto de la luz?
            -Váyase, pronto.
            -Pero Abby… ¿Te encuentras bien? Estabas llorando…
            -Sí, estoy bien, váyase, rápido.
            -¿Qué dices? Me estás asustando…
            -¡No lo entiende! Váyase de aquí antes de que le encuentre.
            -¿Quién?
            De su espalda llegó un soplido gélido que apagó la llama del mechero. Un pañuelo con cloroformo apagó la poca luz que quedaba.
            -El hombre delgado – dijo una voz sobrenatural a su espalda.

------------------------------------------------------------------------------------------------------


            David Peck blinked when the first ray of sun came through his window. He had slept over twelve hours after an intense session of passionate sex, so he felt renewed, ready for work.
            In other part of the city, Winston Wolff stretched and yawned, completely oblivious to the happenings of that night, and walked towards the kitchen to make some black coffee, feeling much better than the day before.
            Fifth with Carpenter, Jackie Lamb woke up again, in deep pain and only slightly better than the night before. Monique Auxile also woke, alarmed by the noise Jackie was making. After speaking to doctor Sward, she decided to leave Jackie with him while she went to the precinct.
            At the other side of the bridge, Tyler managed to get out of the antiquarian’s basement by lining up torture instruments and climbing to reach the surviving steps from the broken stairway, not quite effortlessly due to the smoke and the lack of ventilation. He chose not to call the police; otherwise he would have to answer too many questions.
            And in Versailles’ mansion, the Vampire King slept like a baby, while his neophyte apprentice struggled with horrible nightmares, and his wife whimpered, locked in a drawer, too weak to crawl to her room and too humiliated to just stand there waiting for more.

            A week later…

            “Monique, why are we still investigating?” Winston Wolff asked.
            “Winston, it’s one night left to full moon, and I want to win that bet by any means necessary”
            “It’s a goddamned bet!”
            “Open your eyes, wolf! If we win this bet, we’ll have Tyler D on our side. And we have an informant”
            “Monique, that woman didn’t show up. She wasted our precious time. She was a mere distraction. Now we know for sure Abby Harris is a vampire”
            “I’ve already explained it to ya, Winston, Lucille was locked in the mansion, and she couldn’t make it to the meeting place”
            “Bosses, I have news for you”, Jackie said, entering the apartment’s living room.
            “Jackie boy! You’re back on duty?” Wolff said.
            “That was part one, yeah”, Jackie said. “Part two is, I managed to meet Lucille King and I have fresh info right out from the source”
            At this point Monique put all her attention on Jackie.
            “I’m all ears, Canadian boy”, Monique said. “Go ahead”
            “See, I was thinking… It’s very odd that nobody ever bothered to notice Versailles mansion or asked themselves who lives there, even such an isolated mansion like Versailles’ mansion. Now, it’s very weird that they don’t ever have any visitors, isn’t it?”
            The detectives nodded.
            “We were wrong at that point”, Jackie said.
            “But access is impossible in any vehicle”, Wolff argued.
            “That was the mistake”, Jackie said. “Only thing there is a twenty-feet-tall brick wall around the mansion and gardens, a high-tension electrified fence on top of that wall, and a metal gate, also electrified, without a bell”
            Wolff and Monique stared at Jackie in awe.
            “In other words, the access is impossible… if you wanna trespass without permission”, Jackie said.
            “We could’ve gotten a warrant…” Monique said.
            “In base to what, detective?” Jackie said.
            “Monique hesitated. Jackie had a point, Versailles didn’t have any criminal history or was suspicious of anything.
            “As I was saying”, Jackie said. “Security in this place doesn’t just stop here, it’s a massive list of things of which I can remember few. But there’s something else. I found a way to get in”
            At this point, both Wolff and Monique stared at Jackie, completely stunned.
            “What?!” they said in unison.
            “I should tell you, it’s incredibly risky, and only a truly demented person would attempt…”
            “Just say it now!” Monique interrupted.
            “OK, OK!” Jackie said. “Versailles throws private Victorian themed parties in his mansion. He sends invitations to a series of people and they show up at due time, in costume. In these parties, there’s free-running sex, drugs and alcohol like in Sodom and Gomorrah”
            “So where’s the risk there?” Monique asked.
            “It’s a small group of people, and it’s gonna be very hard to get inside the complex in any way without being noticed”
            “And is the next party being celebrated on a full moon night?”
            “The day after tomorrow”, Jackie said.
            Monique grinned for the first time in days. It was an eerie hyena-like grin.
            “I know that look”, Wolff said. “And it’s not good”

            Lucille King asked herself why in the bloody hell was she risking her life that much to go there, while she knocked on the door of the room where Tyler D lived at the satanic temple. If he were at home, he would probably kill her. But then again, Tyler’s fast killing method was way better than the slow killing that Versailles was used to perform.
            Tyler opened the door only enough to peek outside and looked silently at Lucille for a couple of seconds.
            “Of all people that knock on my door, vampires are the only unexpected guests”, Tyler said.
            “I’m not gonna hurt you”
            “I figured. If you came with that intention you’d be dead by now”
            “How come I’m not?”
            “You wouldn’t have come here by your own foot if it wasn’t for a good reason, and that has my curiosity”
            “May I come in?”
            “My curiosity isn’t that strong”
            Lucille unzipped her jacket and opened it. She was bare underneath. Her torso’s cold, white skin was exposed to the night air.
            Tyler didn’t react.
            “Cover yourself or you’ll have a cold”, he bluntly said.
            And he shut the door.
            Lucille rolled her eyes and knocked again. Tyler opened, this time more harshly.
            “What?” he said.
            Lucille got in with no problem, much to Tyler’s puzzlement.
            “Satanic temple, mister D; creatures don’t need an invitation here”, Lucille explained.
            Tyler frowned.
            “Alright, tell me whatever and go”, he said.
            “How rude”, Lucille sarcastically said.
            “Yeah, I am with blood sucking beasts, if you remember”, Tyler said.
            Lucille sighed.
            “I want you to kill my husband”, Lucille said.
            Tyler remained silent for several seconds before breaking into laugh.
            “Do you think I’m some kind of hitman or something?” he said.
            “Nope, you’re a vampire hunter, the best on your stuff. And I’m giving you the Vampire King on a silver platter. Take it or leave it”
            “Would you explain to me how is that silver platter thing?” Tyler asked.
            Lucille took an envelope out of the pocket of her jacket and showed it to Tyler.
            “You know what this is?”
            “An envelope”, Tyler replied.
            “An invitation”, Lucille corrected. “An invite for the party my husband’s throwing in the mansion the day after tomorrow. You’ll be in the face of danger”
            Tyler stared skeptically at Lucille.
            “Alright, so what’s the price?” Tyler asked.
            Lucille unzipped her jacket again.
            “How long have you been without getting laid with a woman, mister D?”

            It was dark already when David Peck got out of work. He couldn’t think of anything else but lying on the bed, with or without Starla being naked in it, and relax. He was about to get on his Honda to go home, when he heard a whimper in the parking lot. He turned around towards the sound.
            “Hello?” the doctor asked.
            Another whimper.
            Peck walked cautiously towards the place where the whining came from. The parking lot was almost empty, enlightened with the streetlights and the almost full moon. There were few ambulances parked at the end and the cars of the night shift personnel.
            The doctor took out his lighter to throw a little more light to the dark space. His “Ace of spades” themed Zippo opened with a click and lit after a couple of tries. An orange halo of light added to the sick shining of the streetlights.
            “Anybody here?” Peck asked.
            Another whimper for an answer.
            He was closer this time. The flame of the lighter shook with every violent move and every time the wind blew, threatening to leave him in the darkness. However, it resisted. Peck continued to search the parking lot looking for the source of the crying.
            Then he saw a little girl sitting behind a van.
            “Are you OK?” Peck asked.
            Yet another whine.
             Peck got closer. And when the light illuminated more of the girl’s body, Peck felt a bad sensation taking over his body. He knew that girl.
            “Abigail Harris?”
            The little girl reacted with surprise when she heard her own name.
            “Do you know me?” she said, her voice broken.
            “Thank God, you’re alright”, Peck said.
            Abby looked at the doctor, confused, while he squatted down to face her.
            “When you were in the accident… you were brought to this hospital, and I saved your life that night”
            Abby’s jaw dropped.
            “You… You saved me?”
            Peck nodded.
            Abby sprung up and hugged him effusively.
            “You have to leave, now”, Abby said.
            “Pardon?”
            Peck got rid of her embrace gently, and looked into her face. Were her eyes red, or was it just an optical illusion?
            “Go, now”
            “But Abby, are you OK? You were crying…”
            “Yes, I’m fine, now go, and quick!”
            “What? Abby, you’re scaring me…”
            “You don’t understand! Leave now before he finds you!”
            “Who?”
            From behind him, a freezing blow of air extinguished the flame from his lighter. A cloth with chloroform made the few remaining lights fade to black.
            “The slender man”, a supernatural voice said behind his back.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

Licencia de Creative Commons
Vampire Society by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia de Creative Commons
El mundo de Jack // Jack's world by Juan Rivera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.