martes, 19 de junio de 2012

V.S.: Niños de la tumba // Children of the grave (6)

Y POR FIN nuevo material.
No puedo hacer una introducción muy larga ahora mismo, pero... Siguiendo una sugerencia de mi amiga SCY (¡gracias, encanto!) le he dado algo más de importancia al personaje de Jackie. Al principio era un simple personaje secundario, pero ahora tiene más personalidad.
Por cierto, ahora podemos darle un vistazo a la verdadera personalidad de Versailles... Ya lo veréis, aunque no es agradable.
Y, sin nada más que decir... ¡Disfrutad!

And FINALLY some new material!
I can't make a long introduction right now, but... Taking a suggestion from my friend SCY (thanks, sweet!) I gave the character of Jackie some more material. At first he was just a supporting character, but now I'm giving him some more protagonism.
By the way, we have a little insight about the real personality of Versailles. You'll see, although it's not "pretty"!
And now, with no further ado... Let's start!

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            El sol convirtió la negrura de la noche en un tono azul grisáceo al asomar por la línea del horizonte, pero las grises nubes del cielo urbano ocultaban el espectáculo del amanecer. Los vampiros habían cerrado ya sus ventanas y habían ido a dormir, alejados de la luz solar.
            Sin embargo, en la mansión de Versailles nadie dormía. El Rey Vampiro enseñaba a su nueva aprendiz los secretos del vampirismo, todo aquello que el instinto no le había enseñado en el mismo momento en que volvió a nacer.
            Versailles hablaba sin parar de todas las ventajas del vampirismo sobre la condición humana, y de la superioridad de los vampiros sobre los humanos. Abby no escuchaba al Rey. Lloraba sin parar por la muerte de sus padres. Ella no pidió ser transformada.
            -Ma petite chéri, echas de menos a tus papás, ¿verdad? – dijo Versailles.
            Abby asintió.
            -Yo pasé por lo mismo – dijo Versailles –. Mis padres murieron cuando me transformé. Mi maestra me hizo matarlos con mis propias manos. Jamás me recuperé de ese episodio.
            Versailles mentía. Había matado a sus padres y hermanos cuando rechazaron compartir el don del vampirismo con él. Eran débiles, no merecían la vida. Pero la verdad no convenía en ese instante; Versailles quería que la muchacha abrazara su nueva vida lo antes posible. Y por métodos brutales no iba a suceder más rápido. Así que, por mucho que le costara, tenía que fingir tener sentimientos.
            Le Roi des Vampires notaba el agotamiento en la cara de la muchacha, y tenía que admitir que él también se sentía cansado. Eran las dos de la tarde, una hora muy tardía para un vampiro, y no convenía mantener a una nueva conversa tanto tiempo levantada.
            -Descansemos un poco, ¿de acuerdo? – dijo Versailles, sonriente –. Esta noche Lucille te acompañará; yo tengo negocios que atender.
            Abby asintió. No tenía otra opción.

            Lucille King dormitaba en su aposento plácidamente cuando Versailles apareció en su puerta. Había llevado a la pequeña a su habitación.
            -Louis, son las dos de la tarde, ¿qué haces despierto a estas horas? – dijo Lucille.
            -Tais-toi, putain – dijo Versailles –. Esta noche llevarás a mi nueva aprendiz a cazar contigo. Y mucho cuidado con enseñarle nada de lo que hicieras en tu vida de meretriz o acabarás como las anteriores.
            -Descuida, no haré una ramera de tu niña – dijo Lucille, con desdén.
            Versailles se acercó a ella y le cruzó la cara de una bofetada, con tanta fuerza que la tiró al suelo.
            -¡Jamás te dirijas a mí con semejante insolencia, puta! – exclamó Versailles.
            Lucille miró a su marido y creador desde el suelo, con dolor en la mirada.
            -No eres más que una puta como aquella que te trajo al mundo. No sé por qué malgasté mi sangre en crear un ser tan indigno como tú.
            Dos lágrimas enormes rodaron por las mejillas de Lucille, más herida por las palabras que por los golpes.
            -Esta noche te llevarás a Abigail a cazar, y no quiero excusas – dijo Versailles –. Tengo una amiga para cenar.
            -Sí, amo – dijo Lucille, con la voz quebrantada.
            -Y duerme un poco. No quiero que tengas mala cara esta noche, o parecerás una drogadicta, como eras antes de que yo te diera esta vida. Deberías estarme agradecida, perra ingrata.
            El Rey cerró la puerta de un golpe que resonó en todo el pasillo, y Lucille rompió a llorar, cansada y humillada, mientras su marido y creador se alejaba hacia el aposento donde se encontraba el ataúd donde dormía.

            Jackie estaba en los alrededores del club Hell’s Kitchen en Quentin Street, que a las tres de la tarde estaba cerrado. Pero tenía que ver urgentemente a Liam.
            Liam O’Ronan era el propietario del club Hell’s Kitchen. Un vampiro Tipo 2 irlandés con mucha visión de futuro: montó un club exclusivo para criaturas. Ya fueran vampiros, magos, brujas, licántropos, ninfas o demás bestias, todo aquél que no fuera humano era bienvenido al Hell’s Kitchen. Prometía buena música, bebida de calidad a gusto de la criatura y, sobre todo, un punto de encuentro.
            Jackie golpeó dos veces en la puerta.
            -Liam, abre la puerta – dijo Jackie, cansinamente.
            Liam abrió la puerta de mala manera, descubriendo tras la puerta su descuidado cuerpo obeso. El sol nunca entraba por la puerta trasera, siempre en penumbra, lo cual era una ventaja estratégica cuando tenía que recoger mercancías.
            -Me has sacado de la cama, piltrafilla – dijo Liam, con su resonante voz de camionero borracho –. ¿Tú sabes qué hora es?
            -Las tres de la tarde.
            -Exacto. ¿Acaso te parece una hora razonable?
            -No, pero es que yo no duermo.
            Liam y Jackie se sostuvieron la mirada durante unos segundos.
            -Más te vale que sea importante – dijo Liam, dejándole pasar de mala gana.
            Jackie pasó al interior del local.
            -Vale, empieza a largar – dijo Liam.
            -Necesito toda la información que tengas sobre Versailles y su último trabajo.
            Liam se echó a reír a carcajadas.
            -Mira, chico, de todas las gilipolleces que has venido a preguntarme, esa es la más estúpida de todas. ¡Je! Trabajo… ¡Ni que ese hijo de puta trabajara!
            -Ya sabes lo que quiero decir, Liam… La última vez que fue visto.
            -Oye, chaval… Si estás pensando en que esa mierda de pandilla de maderos de pacotilla va a poder hacer algo contra ese franchute amariconado, vas listo.
            -De modo que algo sabes – inquirió Jackie.
            -Eh, yo no he dicho eso.
            -Entre líneas.
            -Yo no he dicho…
            Jackie miró a Liam con severidad.
            -¿Sabes quién puede hacer que se presente una inspección de Sanidad en este antro si no le das la información que quiere? – dijo Jackie.
            -Eh… ¿tú?
            -No. La inspectora Monique Auxile, que es para quien yo trabajo.
            Liam le miró con una expresión un tanto extraña. Definitivamente, Jackie tenía que aprender a hacer mejores amenazas en el futuro.
            -Vale, tío, vale… – dijo Liam –. Yo no sé nada, ¿de acuerdo? Pero conozco a un tipo que pudo haber oído algo de pasada, anoche cuando estábamos a punto de cerrar…
            -Oye, no empieces con esa mierda de “conozco a un tipo” y “me falla la memoria”, ¿vale? No tengo tiempo para esa mierda del soplón de cine negro. Ve al grano.
            -De acuerdo, tío. Mira, no tengo mucha información, pero alguien ha visto a Versailles con una cría en brazos.
            -¡Eso ya lo sé! ¿Qué más se rumorea?
            -Tío, sólo han pasado unas horas, es obvio que la información aún no ha calado. Esta noche habrá más donde escarbar, ¿eh?
            -Más te vale – dijo Jackie, dándose la vuelta para irse.
            -¡Eh! Como vea por aquí a algún inspector de Sanidad, te juro que lo utilizaré para llenar las copas de sangre de esta noche.
            -Descuida. Pero mañana quiero información útil.

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            Sunlight turned the blackness of the night into a grayish blue when the Sun started rising on the line of the horizon, but the grey clouds on the urban sky hid the breaking dawn. Vampires had closed their blinds and had gone to sleep, away from the sunlight.
            But in Versailles’ mansion nobody slept. The Vampire King taught his new apprentice the secrets of vampirism, everything that instinct hadn’t taught her in the moment she was ‘born again’.
            Versailles ranted and ranted non-stop about the positive things of vampirism above the human condition, about how vampires were superior to humans in every way. Abby wasn’t listening to the King. She was crying for her parents’ death. She didn’t ask to be transformed.
            “Ma petite chéri, you miss your parents, don’t you?” Versailles asked.
            Abby nodded yes.
            “I went through the same”, Versailles said. “My parents died when I was transformed. My master made me kill them with my own hands. I never recovered from that”.
            Versailles was lying, of course. He had killed his parents and siblings when they rejected sharing the gift of vampirism with him. They were weak, they didn’t deserve to live. But the truth was inconvenient at the time; Versailles wanted the girl to embrace her un-life as soon as possible, and by being harsh it wouldn’t get any easier. So, as hard as it was to him, he had to pretend that he had a heart.
            Le Roi des Vampires noticed fatigue in the face of the girl, and he had to admit he was tired too. It was 2 PM, very late for a vampire, and having a newborn vampire up so late wasn’t good.
            “Let’s have some rest, shall we?” Versailles said, smiling. “Tonight Lucille will go with you, I have business to attend”
            Abby nodded. She didn’t have any options, either.

            Lucille King slept in her dorm when Versailles showed up at the door. He had taken the kid to her room.
            “Louis, it’s 2 PM, whaddya doin’ up so late?” Lucille asked.
            “Tais-toi, putain”, Versailles said. “Tonight you shall take my new apprentice hunting with you. And beware of teaching her anything you did on your previous whore life or you will end up like the others”
            “Don’t worry, I ain’t makin’ a bitch out of your baby”, Lucille said, with disrespect.
            Versailles came closer to her and slapped her so hard she fell to the ground.
            “Don’t you speak to me with such insolence, you slut!” Versailles exclaimed.
            Lucille stared at her husband/creator from the floor, with pain in her glare.
            “You are nothing but a filthy whore just like that who gave you birth! I wonder why I wasted my blood in creating such an unworthy being as you”
            Two massive tears rolled over Lucille’s face. The words hurt her worse than all the hits.
            “Tonight you will take Abigail hunting with you, and I want no excuses”, Versailles said. “I am having a friend for dinner”
            “Yes, master”, Lucille said, her voice broken.
            “And go to sleep. I don’t want you to have a bad face tonight, or you will look like a junkie hooker, just like the one you were before I gave you this life. You should be grateful to me, you filthy bitch”
            The King shut the door with a bang that sounded all along the corridor, and Lucille broke into tears, tired and humiliated, while her husband/master/creator went away toward his dorm, where he had the coffin in which he slept.

            Jackie was around Hell’s Kitchen club, in Quentin Street. The club was closed at 3 PM, but he had an urge to see Liam.
            Liam O’Ronan was the owner of Hell’s Kitchen club. He was an Irish Type 2 vampire with a great sense of business: he created a club just for creatures. Whether you were a vampire, a mage, a witch, a lycan, a nymph or another kind of beast, if you were not human you were welcome in Hell’s Kitchen club. They promised good music, quality drinks for every creature and, above everything, a point of meeting.
            Jackie knocked on the door twice.
            “Liam, open the door…” Jackie said, in a tired voice.
            Liam opened the door quite harshly, revealing behind the door his almost morbidly obese figure. The sunlight never entered the back door; it was always in the shadows, which had a strategic point – it helped get the goods at any time.
            “You got me out of bed, boy-o”, Liam said, with his distinctive drunken trucker voice. “Do ya even know what time is it?”
            “Three in the afternoon, exactly”
            “That’s right; do ya think it’s a proper time?”
            “No, but I don’t sleep”
            Liam and Jackie looked at each other for several seconds.
            “It’d better be important”, Liam said, reluctantly letting him in.
            Jackie stepped into the tavern.
            “Alright, start talkin’”, Liam said.
            “I need all the information that you have about Versailles and his last job”
            Liam broke into laugh.
            “Look, boy-o, of all the bullshit you’ve asked me, that question is the most stupid! Ha! Job… It’s not like that sonuvabitch has a job!”
            “You know what I mean, Liam… The last time someone has seen him”
            “See, boy-o, if you’re thinkin’ that your brigade of pussies is gonna do somethin’ against that French faggot, you’re not so smart”
            “So you do know something”, Jackie inquired.
            “I didn’t say that”
            “But you meant it”
            “I didn’t say…”
            Jackie stared at Liam.
            “Do you know who can make appear a Health inspector here if you don’t talk now?” Jackie said.
            “Um… You?”
            “No. Detective Monique Auxile, who I work with”
            Liam looked at him strangely. Definitely, Jackie needed to learn to make better threats in the future.
            “Alright, boy, alright”, Liam said. “I don’t know jack, right? But I know this bloke that might have… overheard somethin’ when we were about to close…”
            “Would you please cut that ‘I know some guy’ and ‘I don’t quite remember’ shit out? I don’t have time for your film noir informant bullshit, just say the damn thing!”
            “All right, boy. Look, I don’t have much information now, but someone has seen Versailles with a kiddie girl in his arms”
            “I already know that! What else do you know?”
            “It’s only been a few hours, man, it’s obvious that the thing isn’t quite out there, get it? Tonight will be more to dig into”
            “You’d better be right”, Jackie said, turning around to go.
            “Hey! If I see any Health inspector around, I swear I’ll use his blood to fill my cups tonight!”
            “Don’t worry, just get me some info that I could use!”

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