viernes, 1 de junio de 2012

V.S.: Niños de la tumba // Children of the grave (5)

¡Uno de junio! ¡Sí!
Por algún motivo esta noche no podía dormir, así que pasé mis horas de insomnio traduciendo esto hasta que me quedé dormido. Por eso he actualizado tan rápido.
De este capítulo, personalmente me gusta mucho la última parte. Soy un gran defensor del diálogo como una manera rápida y efectiva de avanzar en la historia, y en este capítulo hay una muestra de buen diálogo que además nos expone un poco más cómo son los personajes. A mí me gusta, y espero que a vosotros tambien os guste.
Ah, por cierto... En este capítulo hago referencia a algunos personajes creados por Bram Stoker para su novela "Drácula" (más concretamente, a Dracula y a Abraham Van Helsing). Para aclarar las cosas: En mi universo, Dracula existió, pero es MI versión de Dracula, y difiere bastante de la historia de Bram Stoker. Así que los que seáis fans de Drácula (como yo), no me odiéis por esto. Es una simple licencia creativa.
Dicho esto, ¡disfrutad!

First of June! YAY!
For some reason I couldn't sleep tonight, so I spent my hours of "insomnia" translating this until I fell asleep. That's why I've updated so fast!
In this chapter, I personally like a lot the last part. I'm a huge defender of dialogue as a way to move forward in a story and do it fast, and in this chapter there's a little of great dialogue that also gives you a little more insight about the characters. I like it, and I hope you like it too!
Oh... by the way, in this chapter I make several references to some characters created by Bram Stoker for "Dracula" (more specifically, Count Dracula and Abraham Van Helsing). Just to make it clear: In my universe, Dracula existed, but it's MY own version of Dracula, and it differs greatly from Bram Stoker's story arc. So if you're a Dracula fan (just like me), please don't hate me for this! It's a little creative licence.
That being said, enjoy!

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            -Disculpe, ¿puedo entrar?
            Carl Hudson se volvió hacia la puerta. Allí, en el marco, había un hombre muy extraño, vestido con ropas antiguas y una piel extremadamente pálida.
            -Me llamo Lou, soy el tío de Abby. ¿Puedo pasar?
            -Eh… Por supuesto, pase.
            El desconocido aceptó la invitación y entró, bajo la extraña mirada del doctor.
            -Lamento mi apariencia; estaba en una fiesta de disfraces y he venido corriendo en cuanto me he enterado de lo sucedido. No he tenido tiempo de cambiarme. ¿Cómo se encuentra la pequeña?
            En ese momento el doctor Peck entraba por la puerta buscando a Hudson.
            -Doctor Hudson, ¿ha visto…? ¡Vaya! ¿Quién es usted?
            -Es un tío de Abby. Dice que estaba en una fiesta de disfraces cuando se enteró de lo sucedido.
            Peck asintió con escepticismo. La cara de ese extraño individuo le resultaba extrañamente familiar, pero no sabía dónde le había visto antes.
            -Entiendo. Mucho gusto, y perdone mi reacción.
            -No pasa nada; en su lugar yo hubiera hecho lo mismo.
            -Doctor Hudson, ¿ha visto a los policías? Les he visto entrar hace unos diez minutos a toda pastilla y no les encuentro.
            -No; ni siquiera sabía que habían vuelto.
            -Pensé que querían hablar con usted…
            -Perdonen que me entrometa – dijo el desconocido –. ¿Eran dos hombres y una mujer, por casualidad?
            -Sí, ¿les ha visto? – dijo Peck.
            -Se iban cuando yo venía, no parecían estar muy…
            En ese momento, Versailles lanzó un puñetazo con cada mano a la cara de los dos médicos, tal y como había hecho con los policías. Hudson y Peck cayeron al suelo, inconscientes, y Versailles les arrastró hacia el armario de mantenimiento, donde los policías seguían inconscientes.
            Con una sonrisa de oreja a oreja, volvió a la habitación, donde la pequeña seguía sedada. Lo había logrado.
            Arrancó los cables y las vías que tenía la pequeña y la tomó en brazos. Rompió de una patada el cristal de la ventana y se lanzó al vacío, en la oscuridad de la noche. Faltaba una hora y media para el amanecer.

            Tyler llegaba al hospital dos minutos después. Sabía que había llegado tarde. Había visto a Versailles de camino a su mansión, con la niña en brazos. No servía de nada perseguirle: él era más rápido, y el acceso a su mansión era imposible en cualquier vehículo.
            Sin embargo, Tyler aún estaba a tiempo de hacer algo. Fue directo al armario de mantenimiento donde estaban escondidos los cinco cuerpos inconscientes. Tyler los liberó a todos. Los primeros en despertar fueron los policías. Cuando los médicos despertaron, éstos ya se habían ido.
            De camino al Land Rover de Wolff, Tyler habló.
            -Inspectora, Versailles se ha llevado a la muchacha.
            -Bastardo hijo de perra…
            -No se culpe, usted y sus compañeros estaban encerrados en un armario, inconscientes. No hubieran podido hacer nada.
            -¿Y aún podemos hacer algo?
            -Lo siento, pero me temo que por la muchacha ya no se puede hacer nada.
            Monique sintió una bola de rabia crecer en su interior junto con un nudo en su garganta.
            -Oiga, lo siento de ve…
            Ajena a sus actos, la inspectora golpeó a Tyler en la cara con todas sus fuerzas, haciéndole trastabillar.
            -¡Cabrón! – gritó Monique –. ¡Usted sí pudo hacer algo por ayudarla, maldito psicópata!
            Wolff sujetó a su compañera mientras Tyler recuperaba el equilibrio y comprobó que le sangraba el labio.
            -Monique, cálmate – decía Wolff, forcejeando.
            -Si hubiera podido hacer algo lo hubiera hecho – dijo Tyler, con calma –. No hay manera de llegar a la mansión de Versailles más rápido que él.
            Tyler esperó un poco hasta que Monique se cansó de forcejear.
            -No hay nada que se pueda hacer para salvar el alma de la niña, y con el corazón en la mano le repito que lo siento mucho. Pero aún hay una cosa que sí podemos hacer.
            -¿Qué está maquinando ahora? – preguntó Wolff.
            Tyler les ofreció su sonrisa de hiena.
            -Matar a Versailles, por supuesto.

            Versailles miró a su presa una vez más. Allí, postrada sobre el altar pagano, donde la fría piedra erizaba su piel, yacía el cuerpo, aún con vida, de Abigail Harris. Como a todas sus presas, la había encadenado al altar. Sus delicadas manitas parecían a punto de deslizarse fuera de los grilletes. Pero, a diferencia de las otras presas, Versailles no quería utilizar el látigo, ni la espada, ni nada que pudiera estropear la cándida belleza infantil de la muchachita.
            El vampiro se acercó a la niña y besó con suavidad su cuello. En la actualidad sólo unos pocos conocen el secreto de cómo morder sin que la propia víctima se percate. El Rey Vampiro hundió con delicadeza los dientes en la piel de la chiquilla, y comenzó a beber su sangre, saboreándola poco a poco y deleitándose con su esencia. Mientras tanto, cogió la copa de cristal que tenía a su lado, que había llenado de sangre negra procedente de sus propias venas hacía pocos minutos.
            El sabor de la sangre de una doncella virgen era la más dulce para el Rey. Adoraba ver cómo la vida de la hermosa señorita desaparecía lentamente de su cuerpo, junto con el color de su piel y la sangre de sus venas.
            Con cuidado de no derramar ni una gota, Versailles succionó los últimos retales de sangre que quedaban en las venas de la pequeña, y antes de que fuera demasiado tarde, vertió algunas gotas de sangre negra en los labios de la muchacha. Le hizo tragar toda la copa.
            No parecía funcionar.
            Pero de pronto abrió los ojos.
            Unos ojos rojos, penetrantes.
            Y el rey se sintió feliz.

            -No estará usted hablando en serio – dijo Wolff.
            -Al ciento por ciento – replicó Tyler.
            -Oiga, ese tío lleva más de doscientos años matando gente; ¿de verdad piensa que podrá vencerle, cuando nadie más lo ha conseguido?
            -Drácula mató durante más de cuatrocientos años, y era mucho más poderoso. Abraham Van Helsing fue capaz de hundirle una estaca en el pecho y cortarle la cabeza, él solo, siendo un anciano con problemas de salud. Usted no pasa de los cuarenta, se mantiene en forma, y además es un licántropo inteligente.
            -Y a Van Helsing le arrastraron al Infierno en vida, días más tarde, en castigo por lo que hizo – añadió Monique.
            -Lucifer ha cambiado de parecer desde entonces, créame – dijo Tyler.
            -Espere, ¿insinúa que lo haga yo? – dijo Wolff.
            -¿No quería hacer algo? Pues ya tiene algo que hacer. La luna llena será en diez días.
            -¿Y por qué no lo intenta usted?
            -¿Qué le hace suponer que no lo voy a intentar?
            -Doscientos pavos a que no lo consigue.
            -Vaya, ¿quiere apostar?
            -¡Por supuesto que no! Sería un suicidio.
            -Acaba de desafiarme.
            -Era una forma de hablar…
            -Hagamos esto: usted se lo carga, y yo le doy diez mil dólares. Le mato yo, y ustedes no vuelven a llamar a mi puerta.
            -¿Qué clase de apuesta es esa? – preguntó Monique.
            -Una en la que ustedes no tienen nada que perder – dijo Tyler.
            -No sea estúpido, Tyler. Es muy improbable que ninguno de nosotros consiga llegar hasta ese tío, y mucho menos matarlo – dijo Wolff.
            -Si ninguno de los dos gana, ¿qué pasará? – preguntó Monique.
            -Supongo que nada; las cosas seguirán como hasta ahora – dijo Tyler.
            -Y si usted pierde…
            -Ustedes son diez mil pavos más ricos.
            -Y seguimos teniendo el derecho de llamar a su puerta, ¿verdad?
            -Y yo no me opondría a responder a sus preguntas.
            -Trato hecho, pues.
            Wolff le dirigió una mirada incrédula a su compañera.
            -Monique, ¿qué dices?
            -Y además pongo doscientos pavos más sobre la mesa – añadió Monique.
            -Si insiste… – dijo Tyler.
            -Monique, te recuerdo que el que se está jugando la vida soy yo…
            -Trato hecho – dijo Monique, ignorando a Wolff –. Veremos en la próxima luna llena quién canta victoria.
            -Muy bien, agentes; hasta entonces, tengo trabajo que hacer. Con su permiso, me retiro – dijo Tyler.
            El cazador se alejó a todo correr. Monique estaba decidida a ganar como fuera. Wolff, en cambio, seguía sin creer que su compañera hubiera hecho la apuesta por él. Y, por último, Jackie estaba más que feliz por el hecho de haber estado a escasos metros de distancia de Tyler D y seguir conservando la cabeza sobre los hombros.

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            “Excuse me, may I come in?”
            Carl Hudson turned to the door. In the doorway stood a strange man with extremely pale skin and antique clothes.
            “My name is Lou, I’m Abby’s uncle. May I come in?”
            “Uh… Sure, yeah, come in”
            The stranger accepted the invitation and entered the room under the doctor’s strange look.
            “Excuse my looks; I was in a costume party and I’ve came here as soon as I knew what happened, so I didn’t have time to change. How’s the girl?”
            In that moment, Doctor Peck came in, looking for Hudson.
            “Doctor Hudson, have you seen…? Whoa! Who are you?”
            “He’s Abby’s uncle. He says he was in a costume party when he knew what happened”
            Peck nodded skeptically. The strange man’s face looked oddly familiar to him, but he didn’t quite remember where he had seen him before.
            “I see. Pleased to meet you, and excuse my reaction earlier”
            “Never mind, I would’ve done the same if I were you”
            “Doctor Hudson, have you seen the officers? I’ve seen them coming in ten minutes ago, in a hurry, and I can’t find them”
            “No, I didn’t even know they were back”
            “I thought they wanted to talk to you…”
            “Excuse me”, the stranger said. “Were they two men and a woman, by any chance?”
            “Yes, have you seen them, sir?” Peck asked.
            “I’ve seen them leaving, they didn’t seem very…”
            Just in that moment, Versailles punched the doctors hard in the face with both his fists, just like he did with the cops. Hudson and Peck fell to the floor, unconscious, and Versailles dragged them to the cleaning supplies room, where the officers were still unconscious.
            With a broad smile on his face, he went back to the dorm, where the girl was still sleeping, sedated. He had made it.
            He pulled out the cables and tubes that were attached to the kid and took her in his arms. He kicked the window, breaking it, and jumped, disappearing in the shadows of the night. An hour and a half left till dawn.

            Tyler arrived to the hospital two minutes later. He knew he was late. He had seen Versailles going back to his mansion with the girl in his arms. It was no use to chase him; he was faster, and access to his mansion was impossible in nearly every vehicle.
            However, Tyler was still on time to do something else. He went straight to the supplies room, where five unconscious bodies were hidden. Tyler freed them all. The cops were first to wake up. By the time the doctors woke up, the others were already gone.
            In their way to Wolff’s Land Rover, Tyler spoke.
            “Detective Auxile, Versailles has taken the girl”
            “Son of a bitch…” Monique said.
            “Don’t blame yourself. Your partners and you were unconscious and locked in a room, you couldn’t have done anything”
            “Can we still do something?”
            “I’m sorry, but I’m afraid we can’t do anything else for the child”
            Monique felt a fireball of rage growing inside her as well as a knot in her throat.
            “Listen, I’m really…”
            Unable to control herself, the detective punched Tyler in the face with all her might, making him lose his balance.
            “¡Cabrón!” Monique yelled. “You could’ve done anything to help her, you fucking psycho maniac!”
            Wolff held his partner back, while Tyler regained his balance. Tyler checked and found his lower lip was bleeding.
            “Monique, calm down!” Wolff said, struggling with her.
            “If I could’ve done something, I would!” Tyler said, calmly. “There’s no way in hell we can reach Versailles’ mansion before him!”
            Tyler waited until Monique got tired of struggling.
            “There’s nothing we can do to save that kid’s soul, and I mean it when I say I’m sorry. But there is one more thing we can do”
            “What the heck are you suggesting now?” Wolff asked.
            Tyler gave them his hyena-grin.
            “Why, kill Versailles, of course!”

            Versailles looked at his game once more. There, on the pagan altar, where the cold stone made her skin stand, lay the still alive body of Abigail Harris. Just like every other game, he had chained her to the altar. Her delicate little hands seemed to be about to slip out of the cuffs. But, unlike every other game, Versailles didn’t want to use the whip, or the sword, or anything that could damage her candid childish beauty.
            The vampire got closer to the girl, and softly kissed her neck. Nowadays only a few know the secret of how to bite without the victim even noticing it. The Vampire King delicately pressed his teeth against the kid’s skin, and started drinking her blood, tasting it and enjoying the flavor. Meanwhile, he took the cup he had beside him, which he had filled with dark blood from his own veins a few minutes before.
            Trying not to spill a single drop, Versailles sucked the last drops of blood in the veins of the girl, and before it was too late, he let a few drops of dark blood fall on the girl’s lips. Then he forced her to drink the whole glass.
            It didn’t seem to work.
            But then she opened her eyes.
            Red, penetrating eyes.
            And the King felt happy.

            “You ain’t serious, are you?” Wolff said.
            “One hundred per cent”, Tyler replied.
            “Listen, that guy has been killin’ people for more than two hundred years. Do you really think you’re gonna be able to defeat him, when nobody else could?”
            “Dracula killed for more than four hundred years, and was way more powerful. Abraham Van Helsing was able to stab him with a stake and cut his head off, all by himself, being an old man with health problems. You’re not older than forty, you keep yourself in shape and, also, you’re a sentient werewolf”
            “And Van Helsing was dragged to Hell alive in punishment for what he did, days after”, Monique added.
            “Lucifer has changed his mind since, believe me”, Tyler said.
            “Wait a minute, are you suggesting that I do it?” Wolff said.
            “Didn’t you want to do something? There you got it. Full moon is in ten days”
            “Why don’t you try it?”
            “What makes you think I’m not going to?”
            “I got two hundred bucks says you won’t do it”
            “Wanna bet?”
            “Of course not! It’d be suicide!”
            “You just dared me”
            “I didn’t intend it to sound that way…”
            “Let’s do something: you kill him, I give you ten thousand dollars. I kill him, you guys don’t knock on my door again”
            “What kind of bet is that?” Monique asked.
            “A bet in which you have nothing to lose”, Tyler said.
            “Don’t be stupid, Tyler. It’s highly unlikely that any of us could even reach that guy – let alone kill him!” Wolff said.
            “If none of you win, what happens?” Monique asked.
            “I guess we call it even and things just keep going the way they do now”, Tyler said.
            “And if you lose…”
            “You’ll be ten thousand bucks richer”
            “And we still have the right to knock on your door, right?”
            “And I would answer all of your questions”
            “Alright, I accept the bet”
            Wolff stared at his partner with a terrified look on his face.
            “Monique, what are you doing?”
            “And I double the stakes: two hundred bucks more”, Monique added.
            “If you insist…” Tyler replied.
            “Monique, I’d like you to remember that I’m the one that’s risking his life…”
            “Deal”, Monique said, ignoring Wolff. “On the next full moon, let’s see who the winner is”
            “Alright, officers; until that day I have business to attend. Now, with your permission, I’m leaving”, Tyler said.
            The hunter went away running as fast as he could. Monique was all in and wanted to win the bet. Wolff, however, still couldn’t believe that his partner had made a bet about him. And, at last, Jackie was happier than ever: he had been a few meters away from Tyler D and his head was still attached to his body.

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En este punto, anuncio que la historia que estoy escribiendo ahora, "Juegos de niños", protagonizada por Abby Harris, ha dejado de ser un "spoiler" para esta historia.

At this point, the story I'm writing now - "Kids will be kids", which "stars" Abby Harris - is not a spoiler to this one.

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