viernes, 13 de abril de 2012

V.S.: "No muerta" // "Undead" (one-shot)

Escribí "No muerta" como el principio de una historia, pero como muchas veces me ocurre, se quedó en un microrrelato. Aunque albergo esperanzas de que vaya a más.
"No muerta" está narrado desde el punto de vista de Lucille King. Está situado en la noche posterior a la muerte violenta de Winston Wolff (estoy reescribiendo el relato que narra dicho episodio, el primer relato que escribí para "Vampire Society").
Próximamente, más vampiros ;)

I wrote "Undead" as the beginning of a story, but like many times happens, it ended up being just a one-shot. Though I still hope it to go further.
"Undead" is told from Lucille King's POV. It's set one night after Winston Wolff's brutal death (I'm still re-writing the story in which that part is told, the first story I ever wrote for "Vampire Society").
Next time, more vampires ;)

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NO MUERTA
Vampire Society
            Alcanzo mi tercer orgasmo sobre él. Mi piel blanquecina se eriza, mis músculos tiemblan y mi garganta expele un grito de placer que hiela la sangre. Él sigue dentro de mí, pero no tarda mucho. Al poco rato, su ritmo se acelera, sus músculos se tensan y grita, finalmente, con su humana voz. Una sensación caliente en mi interior me indica que ha alcanzado su clímax final.
            Sigue durante unos instantes clavado en mis entrañas, jadeando. Su piel está empapada en sudor. Me agacho sobre él y paso la lengua por su cuello, haciendo obvio qué es lo que quiero. Sus venas transportan aquello que quiero, aquello que ahora no puedo conseguir por mí misma.
            Él sale de mis ardores y entra en el baño. Se echa agua en la cara, y cuando vuelve coge de la mesa una de sus dagas de plata hechas a mano. Rápidamente se sienta a horcajadas sobre mi estómago y me mira a los ojos con su mirada sombría.
            -Sé lo que quieres – afirma.
            Yo asiento con ansia.
            El filo de plata se desliza sobre la piel de su muñeca y corta. El suave vino escarlata cae sobre mis labios y entra en mi boca. Su sabor me envuelve, me invade, y yo bebo con ansia la sangre del mortal.
            Él pone su otra mano sobre la herida y, tras un destello, queda curada.
            -Ahora lárgate – ordena.
            Bufo enseñando los dientes. Quiero más sangre. Pero él ignora mis rugidos. Se aleja del catre, limpia la daga y comienza a vestirse.
            -¡MÁS! – exijo con un rugido.
            Él me da la callada por respuesta. Sigo profiriendo sonidos guturales a modo de exigencia, hasta que una daga de plata se clava en la pared, a escasos centímetros de mi cabeza. Ni siquiera le he visto lanzarla.
            -Te he dicho que te vayas – dice con gélida frialdad.
            Recojo mi ropa del suelo, mientras él vuelve a meterse en el baño. Me visto. Estoy calzándome ya las pesadas botas de cuero cuando oigo de nuevo su voz.
            -¿Todavía sigues ahí? – dice, sin ni siquiera dignarse a asomarse a la puerta.
            -Que te den – respondo, mostrándole el dedo corazón a la puerta tras la cual se halla mi compañero.
            Cojo mi bolso y salgo del lugar. Al salir me encuentro con una cara conocida.
            -Inspectora Auxile, buenas noches – digo con sarcasmo –. Si busca a cierto hijo de puta egocéntrico, creo que está en la ducha.
            -Tengo toda la noche, Lucille – responde ella –.  No estoy de servicio.
            -Usted siempre está de servicio; debería buscarse una vida.
            -Mira quién habla, la zorra no-muerta me habla de buscarme una vida.
            -Usted sabrá, yo me largo.
            Intento pasar a su lado, pero me corta el paso.
            -No tan deprisa, guapa. ¿O te crees que estar tirándote a Tyler te da derecho a todo?
            Ah, sí, se me olvidaba. Por irónico que parezca, desde la muerte de Versailles, el único tío que ha estado haciéndome sentir una mujer es Tyler D.
            -Oiga, Monique, no tengo toda la noche, ¿sabe?
            -Cinco minutos y te largas si quieres, ¿vale?
            -Mire, tengo prisa; son las cuatro y media de la mañana, va a amanecer en un par de horas, aún no he hincado el diente a nada y tengo un hambre de lobo.
            -Cinco minutos – insiste.
            -Y hablando de lobos, ¿dónde está su sombra?
            -Muerto.
            Vale, eso no me lo esperaba, de ninguna manera. Vacilo un par de segundos.
            -¿Qué? – pregunto.
            -Le dispararon una bala de plata, le degollaron y le tiraron por la ventana del ático donde vivía. Aún tengo que averiguar el orden en el que lo hicieron.
            -Vale… ¿Puedo decirle que lo siento sin parecer una hipócrita?
            -No, no puedes – dice la voz de un capullo integral a mis espaldas.
            -No hablaba contigo, imbécil – digo cansinamente.
            -Vaya, la extraña pareja – dice Monique –. ¿Detecto problemas conyugales, quizá?
            -No es de su incumbencia, perra sarnosa – le suelto.
            -Son tal para cual – dice con ironía –. ¿Podemos volver a lo que sí es de mi incumbencia?
            -¡Pero si ha empezado usted!
            -Cierra el pico.
            -¿Cuándo ha muerto? – pregunta Tyler.
            -Ayer, durante la luna llena.
            -Una auténtica lástima. Mis condolencias.
            -Habla por ti – musito.
            -En esto le doy la razón a ella, Tyler – dice Monique –. No era ningún secreto que usted le odiaba. Bueno… como odia a todo el mundo.
            -Inspectora, hay un abismo entre el absoluto desprecio que sentía hacia su persona y sus métodos, y desearle la muerte sin que se lo mereciera.
            -Vale… Su coche ha desaparecido. Le sigo la pista a un par de vampiros que han sido vistos merodeando por los alrededores de la discoteca TechnoDrug. En el callejón trasero hay un cadáver de un día que podría tener relación con este caso; la policía lo está investigando por su cuenta, yo investigo la muerte de Winston…
            -Cuéntemelo por el camino – interrumpe Tyler.
            -¿Puedo irme? – digo, molesta.
            -Anda, lárgate a chupar – dice Monique.
            Hago una mueca, molesta por el juego de palabras.
            -Que os den a los dos – digo, mostrándoles el dedo.
            Me suenan las tripas, y sólo puedo pensar en una cosa: Sangre.

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UNDEAD
Vampire Society
            I reach my third orgasm on him. My white skin bristles, my muscles tremble and my throat produces a bloodcurdling scream of pleasure. He’s still inside me, but he doesn’t last much longer. Shortly after, his rhythm increases, his muscles tense and he finally screams with his human voice. A warm sensation inside me points out he has reached his climax.
            He remains in my insides for a few moments, panting for breath. His skin is drenched in sweat. I lean over him and run my tongue over his neck, making obvious what I want. His veins carry what I want, and I can’t have it for myself right now.
            He comes out of my fiery privates and gets into the bathroom. He pours water on his face, and on his way back he grabs one of his handmade silver daggers from the table. He quickly sits astride my belly and looks into my eyes with his shadowy stare.
            “I know what you want”, he says.
            I viciously nod yes.
            The silver edge slides over the skin of his wrist and cuts. The soft scarlet wine lands on my lips, and comes into my mouth. The taste overwhelms me, it invades me, and I anxiously drink the mortal’s blood.
            He puts his other hand on the wound, and after a flash it’s healed.
            “Now go”, he says, harshly.
            I hiss, showing my teeth. I want more blood. But he ignores my roars. He walks away from the mattress, cleans the knife and starts putting his clothes on.
            “MORE!” I roar.
            His answer is silence. I continue to roar and hiss, demanding more, until a silver dagger sticks in the wall, inches away from my head. I didn’t even see him throw it.
            “I told you to leave”, he says, his voice cold as ice.
            I pick my clothes up from the floor while he goes into the bathroom again. I dress up. I’m already putting my heavy leather boots on, when I hear his voice again.
            “Are you still there?” he says, not even looking out the door.
            “Fuck you”, I reply, giving the finger to the door behind which my partner was.
            I pick up my purse and get out of there. Coming out, I run into a familiar face.
            “Detective Auxile, good night”, I say, sarcastically. “If you’re looking for some selfish son of a bitch, I think he’s having a shower”.
            “I have all night, Lucille”, she replies. “I ain’t workin’ tonight”.
            “You’re always working; you should try and get a life”.
            “Says who, the undead bitch?”
            “Suit yourself, I’m outta here”.
            I try to walk past her, but she gets in my way.
            “Not so fast, hot shot. Do you think the fact that you’re bangin’ Tyler gives you carte blanche for everything?”
            Oh, yeah, I forgot… Ironic as it seems, after Versailles died, the only guy that has been making me feel like a woman is Tyler D.
            “Listen, Monique, I don’t have all night, y’ know?”
            “Five minutes and you’re good to go, alright?”
            “Look, I’m on a bit of a hurry. It’s 4:30 AM, dawn will break in two hours, I still haven’t grabbed a bite yet and I’m hungry like a wolf”
            “Five minutes”, she insists.
            “Speaking of wolves, where’s your shadow?”
            “Dead”
            That caught me completely off guard. I hesitate for a couple of seconds.
            “Come again?” I ask.
            “He was shot a silver bullet, his throat was slit and he was thrown out the window of his own attic condo. Still have to figure out in which order, though”.
            “Right… Can I tell you I’m sorry without sounding like a total hypocrite?”
            “No, you can’t”, says the voice of a total asshole behind me.
            “I wasn’t speakin’ to you, dumb-ass”, I say, annoyed.
            “Ladies and gentlemen, the Odd Couple”, Monique says. “I’m detecting some marital problems, maybe?”
            “It ain’t any of your business, horny cheetah”, I hiss.
            “You two are a walkin’ fairytale”, she says, sarcastically. “Can we go back to my business then?”
            “You started it!”
            “Shut yer face”
            “When did he die?” Tyler asks.
            “Last night, during the full moon”.
            “That’s a pity. I’m sorry”.
            “Speak for yourself”, I murmur.
            “Actually, I’m with her in this one, Tyler”, Monique says. “It was no secret you hated him – well, like you hate everyone else”.
            “Detective, there’s a huge difference between my feelings of dislike towards him and his methods, and wishing him an undeserved death”.
            “Yeah, right… His car’s missin’. I’m following the lead of two vampires that have been seen around that TechnoDrug disco. There’s a one-day fresh body in the back alley that might be related to this case. Police is investigating on their own, I’m investigating Winston’s death…”
            “Tell me on our way there”, says Tyler, cutting her off.
            “Can I go now?” I ask, annoyed.
            “Sure, go sucking!” Monique says.
            I frown at the double entendre.
            “Fuck you both”, I say, giving them the finger.
            My stomach complains, and I can only think of one thing: Blood.



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