miércoles, 11 de abril de 2012

"Sister, do you know my name?" (15) (AVISO // WARNING) Final // Ending

El día ha llegado. El final de "Sister..." por fin está disponible.
Han sido meses de esfuerzos, de vivir con estos personajes, pero ha valido la pena. Creo que esta es una de mis mejores historias (la más larga, de todos modos) y se merecía un buen final.
AVISO: Hay una escena de sexo explícito en este capítulo. Vamos, tíos, no quiero tener que repetir esta mierda de aclaración cada vez que mis personajes tengan un arrebato de pasión... En fin, si os sentís ofendidos, incómodos o lo que sea con las escenas de sexo, os pido que sencillamente no lo leáis. No quiero que nadie se sienta incómodo (o que me insulte), así que... Eso es todo (odio las aclaraciones arruinando mi intro emotiva).
Así que... Sí, disfrutadla :)

The day has come. The ending for "Sister..." is finally here.
It's been months of effort, of living with these characters, but it was worth it. I think this is one of my best stories (the longest, anyway) and it deserved a fine ending.
WARNING: There is an explicit sex scene in this chapter. C'mon, fellas, I don't wanna repeat this disclaimer bullshit every time my characters have a moment of passion... Anyways, if you feel offended, uncomfortable or something with sex scenes, I'd tell you to kindly move along and skip it. I don't want anybody to feel uncomfortable (or insult me, anyway), so... That's that. (I hate disclaimers ruining my emotional intros!)
So... Yeah, enjoy it! :)

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            Simon estaba cargando en el maletero del Ford sus maletas. Veronica se quedó con los niños los últimos minutos para despedirse.
            -Niños, si tenéis cualquier problema, los teléfonos de emergencia están en la mesilla del salón. Llamadnos con cualquier cosa. Hay pizzas en la nevera, si no podéis encargar comida de…
            Pit y Julia oían a su madre, pero no escuchaban. Sabían las indicaciones de sobra, se las había repetido a lo largo de toda la semana.
            -… ¿entendido? – la oyeron decir al final.
            -Sí, mamá – dijeron al unísono.
            Veronica se inclinó y besó a sus hijos en la mejilla como despedida.
            -Adiós, niños – dijo.
            -Adiós, mamá – dijo Pit.
            -Divertíos – dijo Julia.
            La puerta de la casa se cerró y los niños corrieron hacia la habitación de Pit, eufóricos. Sabían que lo que estaba a punto de pasar marcaría un antes y un después en sus vidas.
            Julia se lanzó sobre la cama, y Pit se colocó sobre ella. Se besaron apasionadamente; sus labios se fundieron con el ardor de su amor prohibido, y sus lenguas luchaban furiosamente entre sí. La piel de ambos se erizó por completo, y el latido de sus corazones era tan frenético que sonaba como un murmullo.
            Separaron los labios y se miraron a los ojos. Pit pudo percibir en la mirada de Julia una mezcla de deseo, miedo, amor y nerviosismo.
            -¿Te ocurre algo? – preguntó Pit.
            -No, sólo… Estoy nerviosísima – admitió Julia, con una sonrisa nerviosa en los labios.
            Pit se sonrió, bajando la mirada un poco.
            -La verdad es que yo también – murmuró.
            -Supongo que es lo normal.
            -¿Quieres que paremos? Podemos intentarlo más tarde.
            Julia guardó silencio un par de segundos, mientras la sonrisa nerviosa se borraba poco a poco de su rostro, siendo sustituida por una expresión algo más firme y segura.
            -No, no, sigue – dijo Julia –. Sólo… ve despacio, ¿vale?
            -De acuerdo. Si te hago daño o quieres parar, dímelo.
            Se acercaron lentamente, aún asustados pero ahora más seguros, sin dejar de mirarse a los ojos.
            -Te quiero más que a nada en el mundo – susurró Pit.
            -Bésame – dijo Julia.
            Pit obedeció y pegó sus labios a los de ella. Ella colocó ambas manos en la cara de su hermano, como intentando evitar que se alejara. Sus bocas bailaban un intrincado baile, sin música, pero con un ritmo cada vez más creciente, en el que cada movimiento era tan preciso como la más ensayada de las coreografías. Su beso era visceral, como si intentaran devorarse el uno al otro.
            Giraron. Ahora Julia estaba sobre Pit, devorando sus labios con su ansioso beso. Los brazos de Pit se aferraban alrededor del torso de Julia, tirando de ella hacia sí como intentando evitar que escapara. El sonido del roce de la ropa, sus respiraciones agitadas y algún que otro beso sonoro eran los únicos sonidos que inundaban la habitación.
            Sólo estaban ellos.
            Julia se separó unos centímetros de Pit, mirándole fijamente a los ojos. Tenía una mirada penetrante, decidida. Pit le devolvió una mirada idéntica, intentando transmitirle seguridad. Durante este diálogo de miradas, Julia deslizó los dedos bajo el borde de la camiseta de Pit y tiró poco a poco hacia arriba, para acto seguido lanzarla por los aires una vez que estuvo fuera. Pit reaccionó levantando la camiseta ceñida de Julia con facilidad, y en cuestión de segundos la prenda aterrizó junto a la camiseta arrugada de Pit.
            Pit desabrochó el botón de los ceñidos vaqueros de Julia, y poco a poco fue tirando de ellos hacia abajo hasta quitarlos del todo, dejándolos caer al lado del lecho y descubriendo sus piernas perfectas. Entonces ella desabrochó el botón de los pantalones de él, los sacó con presteza y los dejó caer cerca de los suyos, al lado de la cama.
            Pit llevó las manos hasta la espalda de Julia, y sus dedos comenzaron a jugar con el cierre del sujetador de la muchacha, que logró abrir, no sin cierta torpeza, al cabo de algunos segundos. Los finos tirantes de plástico se deslizaron por los brazos de Julia como una caricia, y en un segundo el sujetador cayó al suelo, dejando a la vista sus suaves pechos semidesarrollados.
            Entonces, Julia besó a Pit fugazmente en la boca, y acto seguido se levantó y se colocó frente a él. Con sensual lentitud, metió los pulgares bajo el elástico de sus braguitas y tiró de ellas hacia abajo. La prenda cayó alrededor de sus tobillos, y acto seguido Julia dio un paso al frente, dejando en el suelo su ropa interior. Con una mirada cargada de deseo y una sonrisa pícara, Julia extendió los brazos hacia su boquiabierto hermano, e hizo un gesto de “Ven aquí” con los dedos.
            Pit, como hipnotizado, miraba a su hermana, de pie y desnuda delante de él. Julia se acercaba lentamente hacia él, mirándole con ojos de tigresa hambrienta. Poco a poco, llegó a la cama y se colocó sobre Pit. Ella le besó en el cuello. Pit se estremeció y dejó escapar un suspiro mientras los hábiles dedos de Julia se colaban bajo su bóxer y tiraban de él hacia sus rodillas, dejando libre su virilidad.
            Pit se deshizo de la prenda y abrazó a su hermana. Sus labios se unieron y sus lenguas salieron a bailar. Mientras sus rostros idénticos estaban unidos en un beso apasionado, no dejaban de mirarse a los ojos con los párpados entreabiertos, diciéndose las cosas más bonitas sin necesidad de palabras.
            Separaron los labios. Pit miró a su hermana con una pregunta escrita en los ojos. Ella le devolvió una mirada decidida, segura, y asintió con la cabeza.
            Estaba preparada.
            Pit la hizo tumbarse en la cama con lentitud, todo lo larga que era. Julia separó las piernas, dejando su sexo a la vista de su hermano. El chico se inclinó lentamente sobre ella. Él besó su cuello, haciéndola temblar, mientras su mano acariciaba el cielo entre las piernas de ella, excitándola cada vez más.
            Julia comenzó a gemir, tan bajo que sus gemidos parecían maullidos. Pit descendió hasta la altura de su pecho. Acarició suavemente con la lengua uno de los pezones de la muchacha, y acto seguido cerró los labios alrededor, succionando levemente. Julia aspiró con fuerza. Con su única mano libre, Pit cubrió el otro seno de su hermana, masajeando cuidadosamente el esponjoso tejido.
            El chico notó en su mano una cálida humedad, y pensó que era el momento apropiado. Mirando a su hermana a los ojos con decisión, retiró la mano de su sexo cálido y volvió a ponerse a su nivel. La besó en los labios lentamente, saboreando el momento, diciéndole sin palabras lo mucho que la amaba.
            Se colocó entre las piernas de la muchacha sin dejar de besarla ni un instante. Julia notó la ligera presión que la erección de su hermano ejercía sobre su sexo; al instante, una sensación de nerviosismo la invadió, pero intentó aguantar.
            Julia guió con la mano la masculinidad de Pit hacia la entrada de su vagina. El chico vaciló unos instantes y, conteniendo la respiración, empujó muy, muy despacio, con un cuidado extremo.
            Julia notó una punzada de dolor, pero lo ignoró. Tenía los nervios de punta, estaba aterrorizada. Pit continuó empujando. Ella sintió otra punzada de dolor, esta vez más fuerte, y no pudo evitar fruncir el entrecejo y aspirar entre dientes, para no gritar.
            -¿Estás bien? – dijo Pit.
            -Sí… Sigue. Sólo… ve con mucho cuidado – dijo Julia.
            Pit volvió a moverse muy despacio. Julia contuvo una exclamación de dolor, y Pit volvió a detenerse cuando notó una gota de algo cálido deslizándose sobre sus testículos. Miró hacia abajo, atemorizado.
            Sangre.
            -Oh, Dios mío – dijo Pit –. Julia, estás sangrando.
            -Tranquilo, suele pasar la primera vez – dijo Julia –. ¿Sangra mucho?
            -Un poco. ¿Te duele?
            -Sí.
            -¿Quieres que pare?
            -No, sigue. Muy despacio.
            Pit siguió empujando con un cuidado extremo. El rostro de Julia seguía fruncido a causa del dolor, pero lo peor ya había pasado. Al menos había dejado de sangrar, y el dolor iba desapareciendo poco a poco. Pit continuó con una suavidad extrema hasta el final, y se detuvo.
            Julia le cogió la cara entre las manos y le besó con ternura, mientras cerraba las piernas alrededor de sus caderas, aprisionándole junto a ella.
            Pit comenzó a moverse muy lentamente. La sensación de fricción y calidez era indescriptible. Julia comenzó a sentir un placer más intenso que nunca. No tardaron en comenzar a suspirar, recreándose en las prohibidas sensaciones que se provocaban el uno al otro.
            A pesar de su ritmo pausado, Pit conseguía imprimir a cada movimiento toda su pasión, y la suavidad de su vaivén no le restaba ni un ápice de firmeza ni sentimiento. Julia le recibía por completo, aunque sin prisa, también saboreando el momento de calma. Sus piernas, que rodeaban por completo las caderas de su hermano y amante, se contraían y relajaban sobre las nalgas de éste, siguiendo el ritmo del vaivén. Los labios de los gemelos descansaban juntos, besándose esporádicamente entre suspiro y suspiro.
            Entonces, Julia comenzó a mover las piernas ligeramente más rápido sobre las caderas de su hermano, obligándole a subir levemente el ritmo del vaivén. Pit la penetraba con algo más de ímpetu, respirando en largos jadeos. Julia no tardó en empezar a gemir de nuevo al sentirle en lo más profundo, y dejándose llevar, cerró los ojos.
            Los gemidos de Julia se volvieron más intensos cuando Pit cerró los labios sobre uno de sus pechos, estimulando con la lengua el rosado pezón erecto y succionando levemente sobre su piel. El chico mantenía el ritmo pausado del vaivén, aunque sus movimientos eran firmes, decididos y apasionados, y Julia notaba el placer de cada penetración en lo más profundo de sus entrañas.
            Entonces, Julia apartó la cabeza de Pit de su seno y le besó en los labios con ardor. Poco a poco, los gemelos fueron girando, hasta que Pit quedó de espaldas sobre la cama y Julia sentada a horcajadas sobre su regazo, de cara a él.
            En los ojos de la muchacha se podía leer la lujuria salvaje, el deseo incontrolado. Pit colocó sus manos sobre las caderas de Julia, y ella comenzó a moverse sobre él muy lentamente, concentrada en sentirle en su interior.
            Pit se incorporó levemente y besó a su hermana en los labios con ternura. Julia subió el ritmo, moviéndose cada vez con más rapidez e ímpetu. El placer envolvía a los gemelos. Él resoplaba al mismo ritmo que ella gemía, cada vez más escandalosamente. La pasión fluía por sus idénticos cuerpos con tanta intensidad que parecía que el lecho iba a estallar en llamas en cualquier momento.
            Gotas de sudor comenzaron a aparecer sobre la piel de los fogosos amantes. Julia ascendía y descendía rítmicamente sobre el regazo de su hermano, liberando un sonoro gemido de placer cada vez que sentía su virilidad en lo más profundo de sus entrañas. Pit, mientras, con las manos sujetando las suaves nalgas de su hermana, la ayudaba en sus movimientos, sintiendo con cada fricción que la sangre hervía dentro de sus venas.
            Julia deslizó los labios sobre la piel del cuello de su hermano, y ejerció una leve presión con los dientes sobre el punto de unión entre su cuello y su hombro. Pit gimió al sentir el inesperado e inofensivo mordisco. Los labios de Julia se deslizaron sobre la piel de Pit hasta alcanzar finalmente su boca, y le besó con desenfreno. Sus lenguas se entrelazaron y bailaron mientras el ritmo seguía subiendo.
            Sin dejar de besarla, Pit se incorporó, y Julia dio con la espalda en la pared. Ahora Pit estaba de rodillas sobre la cama, sosteniendo a Julia por los muslos y contra la pared. Julia se abrazó al cuello de Pit, recibiéndole con ansia, mientras Pit retomaba la iniciativa, penetrándola con fuerza.
            Ambos gemelos se sentían en el paraíso. Cada embestida de Pit hacía temblar la estructura de la cama. Julia inundaba la atmósfera con el sonido de sus gritos de placer. Cada penetración, cada vaivén agresivo, le producía un gozo intenso que le llevaba a perder el control.
            Julia se dio cuenta de que las fuerzas de Pit flaqueaban ligeramente, y se echó hacia delante, derribando a su hermano de espaldas sobre el lecho. Ella retomó la iniciativa, moviéndose de arriba abajo sobre su hermano con violencia. Él bufaba y gemía, mientras que ella gritaba a pleno pulmón.
            Entonces, Julia notó que todas sus energías se concentraban en su vientre y estallaban por todo su cuerpo en un demoledor orgasmo. Un grito final, el más intenso de todos, marcó su clímax, mientras su cuerpo temblaba en involuntarios espasmos del placer más abrumador que jamás había sentido.
            Ver el clímax de su hermana precipitó el de Pit. Sintió la más intensa descarga de placer recorriendo cada milímetro de su cuerpo, lo que provocó que gritara y temblara mientras sentía que todas sus energías se vaciaban en el interior de su amante.
            Julia cayó sobre Pit y le abrazó, los dos jadeando de puro agotamiento. Pit rodeó a su hermana cariñosamente con los brazos, segundos antes de que ésta subiera la cabeza y le mirara directamente a los ojos, con una luminosa sonrisa en la cara. En su mirada ya no había rastro de lujuria, sólo de un infinito cariño y amor.
            Su beso fue lento, cálido, suave y cariñoso. El mundo alrededor desapareció, el tiempo dejó de existir. Su abrazo desnudo y su beso de amor era lo único presente. Ellos y el infinito. Un momento, un sentimiento, que deseaban que durase para siempre.
            Eso era amor.

            Pit estaba en la ducha cuando Julia entró en el baño. La chica llevaba tan sólo una toalla a su alrededor. Pit sonrió al verla.
            -¿Puedo pasar contigo? – preguntó ella.
            -Por supuesto – dijo Pit.
            Julia sonrió. Su sonrisa era luminosa y cálida, y a Pit le parecía encantadora. Mientras Pit se aclaraba, Julia dejó caer la toalla al suelo, y entró en la ducha con su hermano y amante. Se abrazó a él, y dejó que el agua cayera sobre sus cuerpos casi idénticos con sensual suavidad. Así, bajo el agua, los gemelos se besaron con lentitud, saboreando los labios como la cosa más dulce del mundo.
            -Te amo, hermanita – dijo Pit.
            Julia le abrazó con más fuerza todavía.
            -Yo también te amo, hermano – dijo Julia.
            El agua nunca había sabido tan bien.

* * *

Dedicado a Jack y a Meg.
La simplicidad con la que un niño ve la vida
es quizá el último reducto de felicidad que nos queda.

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            Simon was loading his luggage in the trunk of the Ford. Veronica stayed with the kids the last few minutes to say goodbye.
            “Kids, if there’s any problem, there are several emergency numbers on the coffee table in the living room. Call us if anything happens. There are some pizzas in the fridge, but you can order food from…”
            Pit and Julia heard what their mother said, but they didn’t listen. They knew those words verbatim; she had told them the same things through the whole week.
            “…you understand?” they heard her say at last.
            “Yes, mom”, they said in unison.
            Veronica leaned in and kissed her children goodbye on the cheek.
            “Bye, kids”, she said.
            “Bye-bye, mom”, Pit said.
            “Have fun”, Julia said.
            The front door shut and the kids ran to Pit’s bedroom, euphoric. They knew what was about to happen would be really important in their lives.
            Julia jumped on the bed, and Pit was over her. They kissed passionately; their lips melted with the fire of their forbidden love, and their tongues fought violently. Their skin bristled, and their heartbeat was so frenetic it sounded like murmur.
            They parted lips and looked into each other’s eyes. Pit could notice a mixture of desire, fear, love and nervousness in Julia’s gaze.
            “Is there something wrong?” Pit asked.
            “No, I’m just… very, very nervous”, Julia admitted, with a nervous smirk on her lips.
            Pit grinned a little, lowering his sight.
            “Actually I am, too”, he murmured.
            “I guess it’s normal”
            “Do you wanna stop? We can try later”.
            Julia remained silent for a couple of seconds, while her nervous grin wiped out slowly from her face, revealing a rather more firm, confident expression.
            “No, please, go on”, Julia said. “Just… Go slowly, alright?”
            “OK. If I hurt you or you wanna stop, just tell me”.
            They got closer, slowly, still scared but more confident now, without breaking their stare.
            “I love you more than anything in the world”, Pit whispered.
            “Kiss me”, Julia said.
            Pit obliged and pressed his lips against hers. She held his brother’s head with both her hands, like trying to keep him there. Their mouths did a complicated dance, with no music, but with a growing rhythm, in which every movement was as precise as the hardest choreography. Their kiss was raw, as if they were trying to devour each other.
            They turned around. Now Julia was over Pit, devouring his lips with her anxious kiss. Pit’s arms held Julia’s torso tightly, pulling her closer like trying to prevent an escape. The clothes grinding on their skin, their heavy breathing, and sometimes kissing sounds, was the only sound heard inside the room.
            They were alone.
            Julia parted two inches from Pit, staring into his eyes. She had a confident, penetrating glare. Pit returned an identical stare to her, trying to look confident to her. During this glare dialogue, Julia slid her fingers under the edge of Pit’s t-shirt and pulled upwards slowly, and then she tossed it in the air once it was out. Pit reacted raising the edge of Julia’s tight-fitting t-shirt, and in a matter of seconds the cloth landed on the floor beside Pit’s t-shirt.
            Pit unbuttoned Julia’s tight jeans, and slowly pulled them down until they were completely off, dropping them beside the bed and revealing her perfect legs. Then she unbuttoned his trousers, pulled them out fast and dropped them near the bed, beside her jeans.
            Pit put his hands on Julia’s back, and his fingers started playing with the clasp of the girl’s bra, which he managed to undo, albeit somewhat clumsily, a few seconds later. The thin plastic strips slid down Julia’s arms like a caress, and within a second the bra fell on the floor, revealing her soft, half-developed breasts.
            Then, Julia kissed Pit’s mouth quickly, and she stood up, placing herself in front of him. Sensually, slowly, she slid her thumbs under the waistband of her panties and pulled them down. The cloth fell around her ankles, and Julia stepped forward, leaving behind her undergarments. Her eyes filled with desire, and her lips drawing a bad girl smile, Julia stretched her arms towards her surprised brother, and made a “C’mere” gesture with her fingers.
            Like hypnotized, Pit looked at his sister, standing naked in front of him. Julia was getting closer to him, looking at him with the eyes of a hungry tiger. Eventually, she reached the bed and placed herself over Pit. She kissed his neck. Pit shivered and let out a sigh, while Julia’s skilled fingers dove under his boxer and pulled it to his knees, freeing his manhood.
            Pit got rid of the cloth and hugged his sister. Their lips met and their tongues went out to dance. While their identical faces were together in a passionate kiss, they didn’t stop looking at each other’s eyes, which were half-closed, telling each other the most beautiful things without words.
            They parted lips. Pit looked at his sister with a question written in his eyes. She gave him a confident, decided glare, and she nodded.
            She was ready.
            Pit made her lie on the bed slowly, long as she was. Julia spread her legs, revealing her sex to her brother. The boy slowly leaned into her. He kissed her neck, making her shiver, while his hand caressed Heaven between her legs, arousing her even more.
            Julia started moaning, so low her moans sounded like meows. Pit went down to her chest. He caressed softly one of her nipples with his tongue, and then he closed his lips around it, sucking on it carefully. Julia gasped. With his free hand, Pit covered the other breast of his sister, stroking carefully the soft tissue.
            The boy felt a warm moist on his hand, and he thought it was the right time. Looking at his sister’s eyes, confidently, he withdrew his hand off her warm sex and faced her. He kissed her lips gently, seizing the moment, telling her how much he loved her with no words.
            He placed himself between the girl’s legs without breaking the kiss. Julia felt the slight pressure that his brother’s erection was making on her sex; all of a sudden, a nervousness sensation invaded her, but she decided to handle the situation.
            Julia led Pit’s manhood towards the entrance of her vagina with her hand. The boy hesitated for a few seconds and, holding his breath, pushed very, very slowly, being extremely careful.
            Julia felt a short, sharp pain, but she ignored it. She was freaking out, completely scared. Pit continued pushing. She felt again that sharp pain, this time deeper, and she couldn’t help but frowning and hissing in order not to scream.
            “Are you OK?” Pit asked.
            “Yes… Go on. Just… be very careful”, Julia said.
            Pit resumed his movement very slowly. Julia gasped in pain, and Pit stopped again when he felt a drop of something warm running down his testicles. He looked down, worried.
            Blood.
            “Oh my God”, Pit said. “Julia, you’re bleeding”.
            “Relax, that happens the first time”, Julia said. “Is there a lot of blood?”
            “Just a little. Does it hurt?”
            “Yes”.
            “Do you want me to stop?”
            “No, keep going. Very slowly”.
            Pit kept pushing with extreme care. Julia’s face was still frowning because of the pain, but the worst had passed. At least she had stopped bleeding, and the pain was slowly fading away. Pit continued extremely carefully until the end, and then he stopped.
            Julia held his face between her hands and kissed him tenderly, while she wrapped her legs around his hips, trapping him close to her.
            Pit started moving very slowly. The warm sensation of friction was beyond what words can describe. Julia started feeling a pleasure she had never felt before. They started sighing very soon, enjoying the forbidden sensations they were giving each other.
            Despite his slow rhythm, Pit managed to give every movement all of his passion and the tenderness of his rhythmic movement didn’t keep out a single bit of confidence and feeling. Julia received him completely, with no hurries, peacefully enjoying the moment. Her legs, wrapped around her brother/lover’s hips, tightened and relaxed over his buttocks, following the rhythmic pattern of his movements. The twins’ lips were together, kissing every now and then between sighs.
            Then, Julia started moving her legs slightly faster over her brother’s hips, making him increase his moving rhythm. Pit penetrated her more strongly, panting for breath. Julia started moaning again very soon when she felt him deepest inside her, and closed her eyes, letting herself enjoy.
            Julia’s moaning turned louder when Pit closed his lips over one of her breasts, stimulating the pink erect nipple with his tongue and sucking gently on the skin. The boy kept the moving rhythm slow, though his movements were firm, sure and passionate, and Julia felt the pleasure of each thrust deep inside her.
            Then, Julia withdrew Pit’s head from her bosom and kissed his lips anxiously. Slowly, the twins turned, until Pit was lying on his back on the bed, and Julia sitting astride his lap, facing him.
            Pure lust and uncontrolled desire could be read on the girl’s eyes. Pit rested his hands on Julia’s hips, and she started moving over him very slowly, feeling him inside her.
            Pit sat up slightly and kissed his sister on the lips tenderly. Julia increased her rhythm, moving faster and more violently each time. Pleasure took over the twins. He panted as she moaned, louder and louder each time. Passion flowed through their almost identical bodies, so intense it seemed like the mattress would burst into flames at any moment.
            Drops of sweat began to appear on the skin of the fiery lovers. Julia moved up and down rhythmically on her brother’s lap, moaning loudly each time she felt his manhood deep in her insides. Pit helped her movements, his hands holding the soft buttocks of his sister, feeling his blood boiling inside his veins with the friction.
            Julia slid her lips over the skin of her brother’s neck, and applied a slight pressure with her teeth on the point where the neck meets the shoulder. Pit moaned when he felt the unexpected, yet harmless, bite. Julia’s lips slid over Pit’s skin until she reached his mouth, and she kissed him hungrily. Their tongues entwined and danced while the rhythm kept increasing.
            Without breaking the kiss, Pit stood on his knees, and Julia’s back slammed on the wall. Now Pit was on his knees on the bed, holding Julia’s thighs and her against the wall. Julia put her arms around Pit’s neck, receiving him anxiously, while Pit took the lead again, and pounding into her impetuously.
            The twins felt in Paradise. Pit’s thrusts made the mattress tremble. Julia’s screams of pleasure filled the air in the room. Each thrust, each violent movement, caused an intense pleasure in her that made her lose control of herself.
            Julia felt Pit’s arms were growing tired, so she pushed herself forward, making her brother fall backwards on the bed. She took the lead again, impetuously moving up and down over her brother. He panted and moaned, while she was screaming out loud.
            Then, Julia felt all of her energy gathered in her belly and exploded throughout her body in an overwhelming orgasm. A final scream, the loudest of all, pointed her climax, while her body shuddered involuntarily on the most extraordinary pleasure she had ever felt.
            To watch his sister climax made Pit reach his own. He felt the most intense shock of pleasure running through his body, which caused him to scream and tremble while he felt all of his energy pouring inside his lover.
            Julia fell over Pit and hugged him, both of them panting for breath. Pit gently put his arms around his sister, seconds before she tilted her head up and looked into his eyes, with a shiny smile on her face. There was no lust in her eyes anymore, just sweet, endless love.
            Their kiss was slow, warm, tender and soft. The world around them disappeared, the time stopped. Their nude embrace and their love kiss were the only thing there. Just them, and infinity. A moment and a feeling they wanted to last forever.
            That was love.

            Pit was having a shower when Julia came into the bathroom. The girl was wearing nothing but a towel around her. Pit smiled when she saw her.
            “Can I come in with you?” she asked.
            “Sure”, Pit said.
            Julia smiled. Her smile was shiny and lovely, and Pit found it charming. While Pit rinsed the soap off, Julia dropped the towel and stepped into the shower with his brother/lover. She hugged him, and let the water hit their almost identical bodies with sensual softness. There, under the water, the twins kissed tenderly, tasting their lips like the sweetest thing in the world.
            “I love you, sister”, Pit said.
            Julia hugged him more tightly.
            “I love you too, brother”, Julia said.
            Water never tasted so good.

* * *

Dedicated to Jack and Meg.
The naivety of a child’s point of view on life
may be the last piece of happiness we have left.

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Ahora que la historia ha acabado, quiero agradecer a unas cuantas personas por diversos motivos.
a) LUNA (Luz de Luna). Es una de las mejores escritoras que conozco. Me ayudó con algunas sugerencias y me hizo muchas críticas, aparte de la siempre productiva charla entre escritores. Me mencionó al final de su historia "Panóptico", ahora le devuelvo el favor. Gracias, amiga :)
b) DIEGO. Siempre mi primer lector. Se enamoró de los personajes desde el primer momento, y su afán de perfeccionismo me llevó a buscar siempre lo mejor para la historia. Sus críticas son siempre constructivas. Gracias :)
c) ABBY (http://www.spreaker.com/page#!/user/4558966). Sus sugerencias, su locura total y su aprecio me ayudaron mucho con esta historia. Lectora incondicional. Muchas gracias por todo :)
d) SANTI. Sobre todo le debo aguantarme tantas veces que me puse pesado con "Leelo", pero tambien algunas sugerencias y... bueno, ser mi mejor amigo. Gracias, tío :)
e) JULIA (Azul amarronado). Mi más fiel lectora, ha seguido esta historia de principio a fin, obligándome a darle una profundidad que, sin lectores como ella, jamás le habría dado a esta historia. Muchas gracias :)
Gracias a todos mis lectores por hacer de mis desvaríos una forma de arte. Yo sólo pongo las palabras; vosotros le dais un significado. Muchas gracias. :)

Now that the story has ended, I want to thank a number of people for many reasons...
a) LUNA (Luz de Luna). She's one of the best writers I've ever met. She helped me woth some suggestions, reviews, and also the always productive "writer talk". She mentioned me at the end of her story "Panóptico", now I pay the favor back. Thanks, friend. :)
b) DIEGO. Always my first reader. He fell in love with the characters from the very beginning, and his perfectionism made me look always for the best. His reviews are always useful. Thank you :)
c) ABBY (http://www.spreaker.com/page#!/user/4558966). Her suggestions, complete madness and her love helped me a lot with this story. Unconditional reader. Thank you very much for everything :)
d) SANTI. I owe him this for standing an annoying version of me constantly saying "Read it", but also some suggestions, and... well, being my best friend. Thanks, dude :)
e) JULIA (Azul amarronado). My most hardcore reader, she had followed this story from beginning to end, making me give this story a meaning that, without readers like her, I wouldn't have given to it. Thank you. :)
Thanks to all my readers for making the crazy stuff I write a form of art. I just put down the words, you give them a meaning. Thank you very much! :)

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