lunes, 19 de marzo de 2012

"Sister, do you know my name?" (13) (AVISO // WARNING)

Vale, una nueva escena "verde".
Últimamente he sido criticado por mi escritura erótica (no este relato, sino otro). Y no crítica constructiva. De hecho, bastante destructiva. Incluyendo insultos. No voy a decir quién ha sido, pero desde aquí me permito decir: "Eh, eso ha sido muy grosero".
Siempre advierto a la gente cuando les doy a leer algo que contiene una escena de sexo. Siempre. Algunos de mis lectores lo disfrutan, pero otros lo encuentran muy provocador (lo cual entiendo y respeto). Siempre digo: "Si te vas a sentir incómodo/a, sáltatelo, no lo leas". Es lo mejor que se puede hacer.
Ahora que lo he aclarado (aunque me gustaría no haber tenido que hacerlo), continuemos con la introducción...
Como antes he dicho, esta parte contiene otra escena de sexo. Esta es más explícita que las anteriores, así que quizá algunos no queráis leerla. Pero si queréis, espero que la disfrutéis.
Estoy intentando escribir nuevas cosas, pero es difícil; quizá tengáis que esperar un poco hasta que la siguiente parte de "Sister" esté subida.

OK, now another "lemon" scene.
I've been critizised lately because of my erotic writing (not this story, another one). And not constructive criticism. In fact, rather destructive. Including namecalling. I ain't gonna say who did it, but from here I say: "Hey, that was rude".
I always warn people when I give them to read something that includes a sex scene. Always. Many of my readers enjoy them, but others find them disturbing (which I understand and respect). I always say: "If you're gonna feel uncomfortable with it, just skip it, don't read it". It's the best thing to do.
Now that I've made it clear (though I wish I didn't have to), let's continue to the intro...
As I said above, this new part contains another sex scene. And this one is more explicit than the previous, so this one you might not want to read it. But if you want to read it, I hope you enjoy.
I'm still trying to write new stuff, but it's kind of difficult, so maybe you'll have to wait until the next part of "Sister" is uploaded.

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            Una noche, Julia invitó a Pit a su cuarto, en lugar de encontrarse en la de él como de costumbre. En cuanto Pit cerró la puerta de la habitación, se abrazaron y comenzaron a devorarse los labios. Abrazados y besándose, caminaron a tientas hasta la cama de Julia, donde se dejaron caer en silencio sobre el colchón.
            Pasados unos segundos, Julia miró a Pit directamente a los ojos.
            -Pit, ¿quieres que lo… hagamos? – preguntó.
            La pregunta pilló a Pit por sorpresa, y éste comenzó a balbucear nerviosamente.
            -¿Te refieres a…? – preguntó Pit, aunque sabía muy bien a qué se refería su hermana.
            -Hacer el amor – musitó Julia, sonrojándose.
            -Eh… ¿Ahora?
            -¡No! No… Ahora sería muy arriesgado… Aunque si no quieres tampoco pasa nada.
            -No, no es… ¿Tú estás preparada para ello?
            -Creo que sí, sí – dijo ella –. Pero, ¿tú quieres?
            -Claro que sí, cielo – dijo Pit –. Pero sólo si estás preparada.
            -Lo estoy – dijo Julia, con una sonrisa.
            -Está bien – dijo Pit, devolviéndole la sonrisa.
            -Te quiero tanto…
            -Y yo a ti.
            -Algún día, si nos quedamos solos en casa, durante unas horas…
            -Sería perfecto – dijo Pit.
            Se besaron fugazmente en los labios.
            -Mientras tanto, esta noche puede haber un punto fuerte... – dijo Julia, con voz sugerente y guiñándole un ojo.
            Pit miró a su hermana con un ápice de picardía en la mirada.
            -¿Qué deseas hacer, princesa?
            Julia se inclinó hacia él con lentitud, saboreando el momento; le besó en el cuello y acto seguido sus cálidos labios acariciaron su oído.
            -Todo aquello que desees – susurró; sus palabras se llenaron de sensualidad.
            Pit buscó los labios de su hermana con los suyos, y sus labios se fundieron con la suavidad con la que cae un copo de nieve. Las manos de Julia reptaron sobre el torso de Pit y, a tientas, desabrocharon la parte superior de su pijama. Mientras tanto, Pit deslizó sus manos sobre la espalda de su hermana, levantando el camisón. En cuestión de segundos sólo tenían encima la ropa interior.
            Pit comenzó a descender con los labios poco a poco; pasó por el cuello de Julia, por entre sus pechos, su vientre, pasó su ombligo y, mirándola directamente a los ojos, besó la tela de sus braguitas, justo por encima de su sexo. Julia miraba a su hermano, expectante.
            Pit introdujo sus dos dedos índices bajo el elástico de las braguitas de Julia y tiró de ello hacia abajo muy lentamente, hasta que la única prenda que la separaba de la desnudez se deslizó por sus delicados tobillos.
            Pit dejó que Julia hiciera lo mismo con él. La punta de la lengua de ella recorrió su torso de arriba abajo: entre sus pectorales, por la línea de sus abdominales, y finalmente, mirándole a los ojos, besó su excitación por encima de la tela del bóxer. Acto seguido, tiró de la prenda hacia abajo hasta sacarla del todo, y la soltó en el suelo, al lado de sus braguitas.
            Volvieron a besarse. Pit estaba ahora sentado en la cama, y Julia sentada en su regazo, con las rodillas a ambos lados de sus caderas, a horcajadas sobre él. El tacto de sus cuerpos desnudos enviaba placenteras descargas a sus mentes. Las manos de Pit reptaban sobre la suave piel de Julia con total libertad, mientras ella apretaba el cuerpo de él contra el suyo.
            Pit se deslizó repentinamente hacia abajo, pasando su cuerpo entre las piernas de su hermana hasta que su cabeza quedó entre sus muslos. Deslizó las manos sobre sus piernas, sus glúteos y se detuvo en su espalda, antes de subir la cabeza hacia su sexo.
            Cuando Julia sintió el contacto de la boca de su hermano sobre sus más íntimos recodos, no pudo evitar estremecerse y gemir. La lengua de Pit se deslizaba rápidamente sobre el sexo de su hermana, elevando sus sentidos a un frenesí descontrolado.
            Julia apoyó los dedos sobre la frente de su hermano y separó su cabeza de su sexo, mirándole a los ojos con lujuria. Entonces se dio la vuelta con agilidad, de forma que ahora estaba mirando al cuerpo de Pit, que antes estaba a su espalda. Se inclinó hacia delante, poco a poco. Cogió con la mano derecha su pene erecto, y con la lengua acarició el extremo, haciendo estremecerse al chico.
            Pit, con energías renovadas, continuó su tarea; enterró la cara entre las piernas de su hermana y lamió su sexo con fuerza. Ella se tapó la boca con una mano para reprimir un fuerte gemido de placer. La lengua de Pit se deslizaba a lo largo de su hendidura, ya de por sí húmeda, cubriéndola de saliva. Mientras, Julia deslizó sus labios sobre el extremo del mástil erecto, y siguió acariciando la punta con la lengua en el interior de su boca.
            El placer que ambos sentían era tan abrumadoramente intenso que el deseo había acaparado sus mentes. Los gemelos iban volviéndose progresivamente más agresivos en sus acciones, llevados por el deseo de provocarse placer mutuamente.
            Pit ahora lamía el clítoris de Julia mientras sus dedos masajeaban la parte inferior de su sexo. Mientras, los labios de Julia se deslizaban sobre la mitad superior de su miembro, y su lengua estimulaba la cabeza mientras que su mano derecha jugaba con la parte inferior de su mástil. Los gemelos se sentían en el paraíso.
            Habían ya perdido la cuenta del tiempo. Pit ahora lamía la parte inferior de la hendidura de Julia, mientras que con los dedos jugaba con su “botón del placer”. Julia, mientras tanto, lamía la masculinidad de su hermano con tesón, jugando a la vez con ella.
            Los únicos sonidos que se oían en la habitación eran sus agitadas respiraciones y algunos gemidos amortiguados. Los instintos básicos de los gemelos trabajaban a más no poder, y estaban enfocados a un único objetivo: el máximo placer mutuo.
            Al cabo de una eternidad, Pit sintió el orgasmo crecer dentro de su cuerpo. Todas las energías de su cuerpo se concentraron y estallaron para después vaciarse. Su espalda se arqueó y sus músculos se tensaron. Julia retiró la cara en el momento justo, y un par de segundos más tarde sintió cómo en su vientre también crecía su clímax. La bola de fuego crecía en su interior, alimentada por todo su deseo, para estallar posteriormente. Julia se cubrió la boca con las manos para apagar el inevitable grito orgásmico y, exhausta, se derrumbó al lado de su hermano.
            Se cogieron de la mano y se miraron a la cara. Aún jadeando, y con la adrenalina por las nubes, consiguieron sonreírse. Pit se colocó de cara a Julia, y una vez que estuvo frente a ella, la besó con ternura.
            -¿Te ha gustado? – dijo Pit.
            -No sabes cuánto – dijo Julia.
            Pit sonrió, complacido.
            -Te quiero muchísimo – dijo Pit.
            -Yo también te quiero mucho – dijo Julia, antes de volver a besar sus labios.

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            One night, Julia invited Pit to her room, instead of her going to his room as usual. As soon as Pit closed the door of the room, they hugged and started devouring each other’s lips. Their bodies entwined and them making out, they blindly walked towards Julia’s bed, and quietly fell on the mattress.
            A few seconds later, Julia looked at Pit straight in the eye.
            “Pit, do you wanna… do it?” she asked.
            The question caught Pit off guard, and he started to stutter nervously.
            “Do you mean…?” Pit asked, although he knew exactly what his sister meant to say.
            “Making love, yeah”, she murmured, blushing.
            “Um… Now?”
            “No! No… Now would be too risky… Although, if you don’t want to do it, I don’t mind…”
            “No, it’s not… Are you ready for it?”
            “I think I am, yeah”, she said. “But do you want?”
            “Of course, honey”, Pit said. “But only if you’re ready”.
            “I am”, Julia said, smiling.
            “Alright then”, Pit said, smiling at her.
            “I love you so much”.
            “I love you too”.
            “Some day, when we’re home alone for some hours…”
            “That would be perfect”, Pit said.
            They briefly kissed each other’s lips.
            “Meanwhile, tonight there could be a hot spot…” Julia said with a sexy voice, winking an eye at him.
            Pit looked at his sister, with a sting of naughtiness in his eye.
            “What do you want to do, princess?”
            Julia slowly leaned into him, enjoying the moment; she kissed his neck, and then her warm lips touched his ear.
            “Anything you wish”, she whispered; her words were full of sensuality.
            Pit searched his sister’s lips with his own, and their lips melted as softly as a snowflake falls. Julia’s hands slid over Pit’s torso and, without watching, she undid the upper part of his pajamas. Meanwhile, Pit slid his hands over his sister’s back, raising her nightdress. In a matter of seconds they only had their undergarments on.
            Pit started slowly moving down over her body with his lips, moving over Julia’s neck, between her breasts, over her belly, passed over her navel and, looking at her eyes, kissed the fabric of her panties, just above her sex. Julia looked at her brother, expecting.
            Pit stuck both his index fingers under the waistband of Julia’s panties and pulled down very slowly, until the last piece of clothing that separated her from total nudity slid over her delicate ankles.
            Pit let Julia do the same thing to him. The tip of her tongue ran over his torso, from up to down: over his chest, over the line of his abdominals and finally, looking at his eyes, she kissed his arousal over the boxers fabric. Then, she pulled the cloth down until getting it completely out, and tossed it to the floor, beside her panties.
            They kissed again. Pit was now sitting on the bed, and Julia was sitting on his lap, her knees on both sides of his hips, her astride him. The touch of their naked bodies sent pleasant pulses to their minds. Pit’s hands slid over Julia’s soft skin with complete freedom, while she pulled his body closer to hers.
            Pit suddenly slid downwards; his body passed between his sister’s legs until his head was between her thighs. He slid his hands over her legs, her buttocks and stopped on her back, before raising his head up to her sex.
            When Julia felt the contact of her brother’s mouth on her most intimate place, she couldn’t help but shiver and moan. Pit’s tongue slid rapidly over his sister’s sex, driving her senses to a complete frenzy.
            Julia rested her fingers on her brother’s forehead and pushed his head away from her sex, looking at his eyes with a lustful glare. Then, she nimbly turned around, so she was now seeing Pit’s body, which was behind her before. She slowly leaned forward. She took his erect penis on her right hand, and passed her tongue over the tip, making the boy shiver.
            Pit, with renewed energies, resumed his task; he buried his face between his sister’s legs and fiercely licked her sex. She covered her mouth with her hand to suppress a loud moan of pleasure. Pit’s tongue slid over her crack, itself very wet, covering it with saliva. Meanwhile, Julia’s lips slid over the extreme of his erect shaft, and continued caressing the tip with her tongue inside her mouth.
            The pleasure they both felt was so overwhelmingly intense, desire had taken over their minds. The twins were growing more and more aggressive in their actions, driven by desire for pleasuring each other.
            Pit was now licking Julia’s clitoris, while his fingers stroked the lower part of her sex. Meanwhile, Julia’s lips slid over the upper part of his member, and her tongue stimulated the head of it while her hand played on the lower part of his pole. The twins felt in paradise.
            They had lost count of time long ago. Pit was licking now the loser part of Julia’s crack, while his fingers played with her “love button”. Julia licked her brother’s masculinity with dedication, while playing with it.
            The only sounds that were heard in the room were their fast breath and some muffled moans. The basic instincts of the twins were working overcapacity, focused on just one thing: maximum mutual pleasure.
            After an eternity, Pit felt his orgasm grow inside him. All the energy in his body concentrated and exploded, and then emptied. His back arched and his muscles tensed. Julia withdrew her face just in time, and a couple of seconds later she felt her climax growing inside her belly. A fireball grew inside her, fed by all of her desire, and exploded afterwards. Julia covered her mouth with both her hands to muffle the unavoidable orgasmic scream, and, exhausted, she collapsed beside her brother.
            They held hands and looked into each other’s face. Still panting, adrenaline still high, they managed to grin at each other. Pit placed himself looking at Julia, and once he was facing her, he kissed her lovingly.
            “Did ya like it?” Pit asked.
            “You wouldn’t believe how much”, Julia said.
            Pit smiled, satisfied.
            “I love you a lot”, Pit said.
            “I love you a lot, too”, Julia replied before kissing his lips again.

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