lunes, 27 de febrero de 2012

"Sister, do you know my name?" (9)

Ha pasado casi una semana desde la última actualización. Es curioso, porque ayer mismo estaba preocupadísimo, pensando: "Dios mío, no he escrito nada nuevo... Ha pasado casi una semana... Debería escribir algo...". Esa misma semana, había intentado escribir la continuación de la historia, y finalmente escogí la octava versión de esta escena (la versión que he escrito HOY).
Sí, hoy he escrito cinco páginas enteras de la historia, haciendo de "Sister, do you know my name?" el relato más largo que he escrito (23 páginas, y lo que aún queda; el récord anterior estaba en 21). Como 5 páginas es un montón, subiré el nuevo material en dos partes. La primera es esta escena, que me llevó 8 intentos conseguir. ¡Disfrutadla!

It's been almost a week since I updated last time. It's weird, because yesterday I was worried, thinking "Oh my God, I haven't written anything new... And it's been almost a week... I should write some...". That week, I've been trying to make a follow-up for the story, and I finally chose the eighth draft of this scene (the draft I've written TODAY).
Yes, today I've written five whole pages of the story, making "Sister, do you know my name?" the longest story I've ever written (23 pages now, and still running; previous record was 21 pages). Since 5 pages is a lot, I'll submit this new stuff in two parts. This first part is the scene that took me 8 tries to get right. Enjoy!

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            A la mañana siguiente, Pit abrió los ojos, y lo primero que vio fue el rostro de su hermana, aún dormida, a escasos centímetros de él. Ver dormir tan plácidamente a la persona a la que más quería en el mundo le hizo sentirse verdaderamente feliz por unos instantes, y sonrió ampliamente mientras la miraba con ternura.
            Pit besó a la muchacha en la frente. Un segundo después, los párpados de Julia se abrieron lentamente, y sus pupilas se encontraron con las de él. Julia sonrió, al ver todo el cariño que destilaba de la mirada de su hermano.
            -Buenos días – dijo, aún somnolienta.
            -Buenos días.
            -¿Llevas mucho tiempo mirándome dormir?
            -No, acabo de despertarme. Te he visto dormida, tan adorable, y…
            -Eres muy poco original – dijo Julia, riéndose.
            Pit se rió. Su hermana tenía algo de razón; el cuadro era un absoluto tópico de película romántica. Pero no por ello era menos íntimo e idílico. Aún sonrientes, se besaron, y después se quedaron un rato en silencio, simplemente sonriendo y mirándose a los ojos.
            -Deberíamos recoger un poco… Pero no me apetece nada levantarme – dijo Pit.
            -Yo tampoco – dijo Julia –. Quiero quedarme aquí, contigo.
            -¿Estará todo el mundo durmiendo?
            -¿A esta hora? Fijo.
            -En ese caso podemos quedarnos en cama un ratito más…
            Sonrieron y volvieron a besarse, esta vez con más lentitud, deleitándose con la fricción de sus labios.
            Un golpe sordo en la puerta les sobresaltó.
            Los gemelos se separaron. No había sonado como si llamaran a la puerta, sino como si alguien se hubiera apoyado en ella con cierta brusquedad. Los hermanos miraron a la puerta; luego se miraron entre sí, interrogantes. Pit buscó entre las sábanas su ropa interior, se la puso y se acercó a la puerta.  Abrió lentamente y miró.
            Fuera no había nadie.
            Pit inspeccionó el pasillo y cerró la puerta muy despacio. Estaba confuso. Miró a su hermana, que estaba cubriendo su desnudez pudorosamente con la sábana. Ella estaba tensa y también confusa.
            -¿Qué ocurre? – preguntó.
            -No hay… nadie.
            -Yo juraría que he oído un golpe en la puerta.
            -Yo también lo he oído, no hace falta que jures nada.
            -Dios mío… ¿Y si nos han pillado?
            -No pueden habernos visto; la puerta estaba cerrada.
            -¿Y si nos han oído?
            -Estábamos hablando en susurros, no creo que nos hayan oído hablando tan bajo.
            -Pero…
            -Tranquilízate – dijo Pit –. Es muy improbable que nos hayan pillado.
            -¿Estás seguro?
            -Voy a echar un vistazo, ¿vale?
            Le dio un fugaz beso en los labios y acarició su mejilla antes de salir, aún en ropa interior, a inspeccionar la casa. Por lo visto, todo el mundo seguía en los dormitorios; algunos incluso roncaban, lo que podía oírse nada más acercarse a la puerta. Pit imaginó, sonriéndose, que esa fuera la razón de que la mayoría de sus tíos fueran solteros o estuvieran divorciados: ningún hombre o mujer podría aguantar dormir tan cerca de semejante ruido hasta que la muerte les separara sin perder el juicio. Ese pensamiento le sirvió para relajarse un poco. Al poco rato concluyó que todo el mundo seguía durmiendo.
            Volvió a la habitación. Julia se había vestido y estaba un poco más tranquila.
            -Todos siguen durmiendo – dijo Pit –. No le demos más vueltas.
            -De acuerdo…
            -Venga, vamos a recoger un poco. Abre la ventana, que se ventile un poco el ambiente.
            -Vale.
            Mientras la habitación se ventilaba, se pusieron a recoger la ropa sucia del suelo.
            -¿Te importa si me ducho yo primero? – dijo Pit.
            -En absoluto, adelante.
            -Oye… La puerta del baño no tiene cerrojo, ¿te importaría quedarte fuera mientras me ducho?
            -No creo que nadie vaya a entrar mientras te duchas. Pero si te quedas más tranquilo…
            -No, pensándolo mejor, tienes razón, déjalo.
            Pit cogió ropa limpia y se dirigió al baño. Dejó la ropa sobre la pila del lavabo, se metió tras la cortina de la ducha y abrió el agua.
            Mientras se estaba enjabonando, y sin apenas haber pasado más de dos minutos desde que encendió el agua, la puerta del baño se abrió de golpe. Pit se sobresaltó, y a pesar de que la cortina era opaca y no se podía ver a través, se cubrió la entrepierna con las manos, como por acto reflejo.
            -¡Ocupado! – dijo Pit.
            -¡Lo siento! – dijo la voz de su prima Tina –. Necesito hacer pis, ¿puedo pasar?
            -¿No puedes esperar cinco minutos?
            -¡No! Necesito pasar ya…
            Pit vaciló un segundo.
            -Vale, pasa… Pero no mires.
            -¡Gracias!
            Pit oyó la puerta cerrarse, los pasos de su prima a su espalda, la tapa del retrete abriéndose y un sonido líquido seguido de un suspiro.
            -Pit, ¿puedes tranquilizarte? No tienes nada que no haya visto ya.
            -¿Qué quiere decir eso?
            -No voy a asustarme por verte la polla, ¿sabes?
            Pit sintió su rostro enrojecerse.
            -Perdón, no quería ser grosera – dijo Tina.
            -Da igual.
            Tina acabó de orinar y salió del baño tan rápido como pudo.
            -Perdona la… “invasión” – dijo, antes de cerrar la puerta.
            Pit se quitó las manos de la entrepierna y se relajó. Terminó de ducharse, se secó, se vistió y volvió a la habitación.
            -Mi turno – dijo Julia, nada más verle entrar.
            -Hola de nuevo – respondió Pit.
            -No me habrás gastado toda el agua caliente, ¿verdad?
            -Aún queda, no te preocupes.
            -Tina ha entrado en el baño, ¿no?
            -¿Cómo lo sabes?
            -Si tu “ocupado” no se ha oído en toda la casa, es que yo oigo voces.
            -Maldita sea…
            -No pasa nada. Es una niña, ya crecerá. Se le pasará tarde o temprano.
            -¿El qué?
            -El pavo que tiene, ¿qué va a ser? Por Dios, se le nota a la legua que lo único que va buscando es eso que te cuelga entre las piernas, como si fuera oro.
            Pit se quedó sin palabras.
            -Hablaba… en general, no de… ti – dijo Julia, ante la perplejidad de Pit –. Lo siento, me he pasado.
            -¿Crees que anda detrás de mí?
            -No, lo que quería decir es que está como loca por los chicos y quiere tontear, le da igual con quién.
            -Sea como sea, yo sólo te quiero a ti.
            Julia sonrió y le miró a los ojos.
            -Y yo a ti – y le besó.

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            Next morning, Pit opened his eyes, and the first thing he saw was his sister’s face, still asleep, few inches away from him. Watching the one he loved the most sleeping so peacefully made him feel truly happy for a few moments, and he smiled broadly while looking at her looking at her lovingly.
            Pit kissed the girl’s forehead. A second later, Julia’s eyelids opened slowly, and her pupils met his. Julia smiled when she saw all the love that her brother’s gaze transmitted.
            “Good mornin’”, she said, sleepy.
            “Good morning”.
            “Have you been watchin’ me sleep for long?”
            “I actually just woke up. I saw you sleeping, so cute, and…”
            “You’re so unoriginal”, Julia said, laughing.
            Pit laughed too. His sister had a point, that scene was like a romantic movie cliché, but still intimate and idyllic. Still grinning, they kissed, and then they remained quiet for a while, just smiling and looking into each other’s eyes.
            “We should tidy the room a little… But I don’t feel like getting up”, Pit said.
            “Me neither”, Julia said. “I wanna stay here with you”.
            “Is everybody still asleep?”
            “This time? Totally”.
            “Then we can stay in bed for another while…”
            They smiled and kissed again, this time more slowly, enjoying the friction of their lips.
            A noise on the door surprised them.
            The twins parted lips. It didn’t sound like someone knocking on the door, but more like someone had fell onto it. The siblings looked at the door, then to each other. Pit looked for his underpants beneath the covers; he put his pants on and went towards the door. He opened it slowly and looked.
            There was no one outside.
            Pit looked through the corridor carefully and shut the door carefully. He was confused. He looked at his sister, who was covering her naked body with the blanket. She was tense and confused, too.
            “What’s going on?” she asked.
            “There’s… nobody”.
            “I’d swear I heard a noise on the door”.
            “I heard it too; you don’t need to swear anything”.
            “Oh my God, what if they caught us?”
            “No one could’ve seen us, the door’s closed”.
            “What if they heard us?”
            “We were whispering, I don’t think we could’ve been heard speaking so low”.
            “But…”
            “Calm down”, Pit said. “Maybe we haven’t been caught”.
            “Are you sure?”
            “I’m gonna take a look, OK?”
            He kissed her shortly and caressed her cheek before he went out, still in his underwear, to inspect the house. It seemed everyone was still in their bedrooms; some of the people were even snoring, which could be heard just by getting a little close to the door. Pit imagined, smiling, if that was the reason why some of his uncles and aunts were single: no man or woman on Earth could stand sleeping next to such a noise till death do they part without going mad. That thought helped him calm down a little. Some time later, he concluded everyone was still asleep.
            He returned to the room. Julia was dressed now, and a little calmer.
            “Everyone’s still sleeping”, Pit said. “Let’s just relax”.
            “OK”
            “C’mon, let’s tidy up. Open the window, so that the air renews some”.
            “OK”
            After she opened the window, they started picking up their dirty clothes from the floor.
            “Do you mind if I shower first?” Pit asked.
            “Of course not, go ahead”.
            “Hey… Bathroom’s door doesn’t have a lock, could you please wait outside while I have a shower?”
            “I don’t think anyone will go in while you’re in the shower, but if you think it helps…”
            “No, thinking twice I think you’re right. Forget it”.
            Pit took clean clothes and went inside the bathroom. He put the clothes over the sink stack, got into the shower and opened the faucet.
            While he was cleaning himself, less than two minutes after he stepped into the shower, the bathroom door opened suddenly. Pit was startled, and even though he couldn’t be seen through the shower curtains, he covered his crotch with both his hands.
            “I’m in!” Pit said.
            “Sorry!” he heard his cousin, Tina, say. “I need to pee, can I come in?”
            “Can’t you wait for five minutes?”
            “No! I have to go now…”
            Pit hesitated for a second.
            “OK, come in… Just, don’t look”.
            “Thank you!”
            Pit heard the door closing, the steps of his cousin behind him, the toilet lid opening and a liquid sound followed by a sigh of relief.
            “Pit, would you calm down? You don’t have anything I haven’t seen already”.
            “What’s that supposed to mean?”
            “I’m not gonna panic if I see your cock, you know?”
            Pit felt his face blush.
            “Sorry, I didn’t mean to be rude”, Tina said.
            “It doesn’t matter”.
            Tina finished peeing and went out of the bathroom as fast as she could.
            “Excuse the… ‘Invasion’”, she said before closing the door.
            Pit removed his hands away from his crotch and relaxed. He finished his shower, dried, dressed up and returned to the room.
            “My turn”, Julia said as soon as he got in.
            “Hello, again”, Pit replied.
            “You didn’t use up all of the hot water, right?”
            “There’s still hot water, don’t worry”.
            “Tina walked in, right?”
            “How do you know?”
            “If your ‘I’m in!’ yell wasn’t heard everywhere in this house, then I probably hear voices in my head”.
            “Damn it…”
            “Hey, don’t worry. She’s just a kid, she’ll grow up. It will pass sooner or later”.
            “What will pass?”
            “Her puberty, what else would it be? For Christ’s sake, it’s obvious that the only thing she’s looking for is what hangs between your legs, like it was gold”.
            Pit was speechless.
            “I was… talking… in general, not just… you”, Julia said, when she noticed Pit’s perplexity. “I’m sorry, I’ve crossed the line”.
            “You think she’s after me?”
            “No, what I meant to say is she’s crazy for dudes and she wants to fool around with whoever crosses her way”.
            “Whatever it is, I only love you”.
            Julia smiled and looked at his eyes.
            “And I love you”. And she kissed him.

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Quiero dar las gracias en especial a JULIA, ABBY y LUNA por aconsejarme en los momentos difíciles. Gracias, chicas, por sustituir a la musa cuando se larga. :)

I want to thank JULIA, ABBY and LUNA, for their advice in tough writing moments. Thanks, girls, for taking the place of my muse when it's gone. :)
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1 comentario:

  1. You're welcome, honey. It's a pleasure, if later I can read scenes so romantic and exciting like this :D

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