miércoles, 18 de enero de 2012

"Sister, do you know my name?" (2)

Continuación de "Sister, do you know my name?". Lamento dejarlo en un momento tan impactante, pero... Estaba escribiéndolo y tuve que interrumpirme, y eso significa quedarte en mitad de una escena y no poder continuar hasta que la inspiración vuelve.

Continuation of "Sister, do you know my name?". I'm sorry to leave it in a cliffhanger like this, but... I was writing it and had to leave, and that means it's stuck in the middle of a scene and not being able to move forward until inspiration returns.

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            Ambos hermanos se despertaron con la salida del sol. Al abrir los ojos, Julia sintió algo que no había sentido en año y medio: seguridad. Estaba en la habitación donde había vivido hasta hacía meses; SU habitación. Y acostado a su lado, saliendo de sus dulces sueños en ese momento, su hermano gemelo, el que siempre estaba dispuesto a ayudarla por las noches.
            “Como en los viejos tiempos”, pensó Julia. Eso la hizo sonreír.
            Con la cabeza recostada en la almohada, miró fijamente a su hermano mientras sus ojos se abrían lentamente, a menos de un palmo de los suyos. Los labios de Pit esbozaron una sonrisa cuando miró a su hermana a los ojos.
            -Buenos días – susurró Julia.
            -Buenos días – respondió Pit –. ¿Has dormido bien?
            -Mejor que nunca. Gracias a ti.
            Julia le abrazó por el torso, posando la cara contra su pecho. Podía oír los latidos sordos de su corazón.
            -No hay de qué.
            Julia se separó del pecho de Pit y le dio un tierno beso en la mejilla.
            -Me voy a mi cuarto antes de que mamá se despierte y vea que no estoy, ¿vale?
            Pit sonrió y le devolvió el beso en la mejilla. Julia se levantó de puntillas y se dirigió silenciosamente hacia la puerta. Antes de salir, se detuvo un instante y se volvió hacia Pit. Su mirada lo decía todo: “Mil gracias de verdad por ayudarme esta noche”.
            -Anda, vuelve a tu cuarto, no vaya a ser que mamá se preocupe – dijo Pit, sonriendo. En sus ojos y su sonrisa se podía leer: “Ha sido un placer”.
            Julia sonrió otra vez y desapareció tras la puerta sin hacer ruido.

            A partir de esa noche, Julia recuperó parte de la tranquilidad y seguridad previas. Durante las siguientes noches pudo dormir sin problemas, y si las pesadillas reaparecían sólo tenía que tocar en la pared y recurrir a la ayuda de Pit. A veces era él quien la visitaba a ella, pero la mayoría de veces era Julia la que entraba en el cuarto de su hermano, que antaño compartían.
            A pesar de todo, Julia trataba de no abusar de su ayuda. Por dos razones: primera, respetar el horario de sueño del pobre Pit; segunda, quería intentar superar su miedo por sí misma, poquito a poco, recurriendo a Pit sólo cuando fuera necesario. Así lo acordaron.
            Terrores nocturnos aparte, ambos notaron que su relación en general iba mejorando. No es que se llevaran mal, de hecho su falta de rencillas fraternales era cuanto menos envidiable, pero desde la separación de habitaciones ambos muchachos habían enfriado poco a poco su relación, como si la pared de ladrillo les hubiera ido separando poco a poco: hablaban menos, se volvían más protectores para con su espacio personal… Eso iba cambiando. Ahora hablaban más, con una confianza total, más cálidamente… No tenían secretos ya. La noche que Julia entró en el cuarto de Pit había cambiado su vida para mejor.

            Julia estaba intentando dormir, pero parecía haberse desvelado. Esta vez no tenía que ver con sus miedos, tan sólo… no podía. Cerraba los ojos, pero se le abrían solos al cabo de unos segundos. Gruñó, molesta. Era la una de la mañana, tenía que haberse quedado dormida hacía más de dos horas. Había probado a dejar la mente en blanco, contar ovejas… Nada.
            Se levantó y fue al baño, más por aburrimiento que por necesidad real. Se levantó el camisón hasta la cintura, se bajó las braguitas hasta los tobillos y se sentó en la taza. Sin nada mejor que hacer, jugueteó con su ropa interior entre los dedos de los pies; se dio cuenta de que tenía algunas manchas, así que cogió las braguitas con la mano y las lanzó directamente a la cesta de ropa sucia que había tras la puerta.
            Cuando terminó, se dirigió a su cuarto a por una muda limpia, pero se detuvo a medio camino cuando oyó unos ruidos leves en la habitación de Pit. Abrió la puerta y asomó la cabeza sin hacer ruido. Pit estaba despierto y dando vueltas en la cama, en la misma situación que ella. Se detuvo y miró a Julia cuando ésta abrió la puerta del todo.
            -¿Te ocurre algo? – preguntó Julia.
            -No es nada, es que no me entra el sueño – respondió Pit –. ¿Te he despertado?
            -No, no; yo tampoco puedo dormir.
            -¿Las pesadillas?
            -No, no sé qué pasa… No tengo sueño.
            -¿Quieres acostarte aquí? Igual te ayuda a conciliar el sueño.
            -De acuerdo.
            Julia se acercó a la cama y se tumbó al lado de Pit, que la cubrió con la sábana. Pit la abrazó por la espalda, como solía hacer. Sin embargo, esta vez la sensación que Julia sentía en la piel era distinta. Como más cálida, más suave…
            -Pit… ¿Estás desnudo?
            Pit vaciló durante medio segundo antes de darse cuenta de que lo único que llevaba puesto era su ropa interior.
            -¡Oh! Lo siento… El pijama me daba calor… Estoy en calzoncillos. Se me había olvidado por completo. ¿Te da mucho asco?
            Julia casi se rió por la nerviosa respuesta de su hermano.  ¿Asco? No exactamente. Pero la sensación de calor y suavidad en la piel le gustaba.
            -No… No importa.
            Entonces recordó que ella no llevaba ropa interior bajo el camisón, no sin cierto estremecimiento. Sin embargo, no se movió, sino que prefirió disfrutar del momento. Total, todavía tenía el camisón por encima, ¿quién lo iba a notar?
            Pit acarició el largo cabello rubio de Julia, que sonreía al sentir sus delicadas caricias. De pronto, Pit le dio un suave beso en la nuca, y Julia, que no se lo esperaba, se estremeció.
            -Perdón – dijo Pit, al sentir su estremecimiento.
            -No pasa nada, es que me ha pillado por sorpresa.
            Sin embargo, Julia decidió darse la vuelta, de forma que estuviesen frente a frente. Puso las manos sobre los hombros desnudos de Pit y fue deslizando los brazos poco a poco sobre su torso hasta terminar rodeándole con ellos y apretando el costado de la cara contra su pecho. Los sordos latidos de su corazón se aceleraban poco a poco, por alguna razón. Pit le dio un beso en la cabeza y siguió acariciándole el pelo.
            Julia se deslizó poco a poco hacia arriba, de forma que sus rostros idénticos estaban al mismo nivel, y besó a Pit en la frente. Se miraron a los ojos y sonrieron.
            -Sigo sin tener sueño – dijo Julia.
            -Yo tampoco, pero al menos no se hace tan aburrido ahora.
            Julia se rió un poco.
            -Te quiero, hermanito.
            -Yo también te quiero.
            Entonces sucedió. Demasiado deprisa.
            Pit se inclinó para besarla en la nariz, pero Julia subió ligeramente la cabeza hacia arriba antes de darse cuenta de ello, y el beso de Pit aterrizó en sus labios.
            El movimiento pilló a ambos por sorpresa. Al instante, los dos se echaron hacia atrás como imanes que se repelen; en medio segundo, experimentaron bienestar, alarma, placer, confusión, sorpresa, culpabilidad…
            -Dios, lo siento muchísimo – dijo Pit, instintivamente –. Ha sido un accidente, lo juro…
            Pit se interrumpió cuando Julia apretó los labios contra su boca.
            Ella le había cogido por la cabeza, incapaz de controlarse, y aunque en el primer momento había sido brusca, ahora le besaba con lentitud y sentimiento. Sus labios contrapuestos se deslizaban sobre una fina película de saliva, y cada fricción hacía que las sensaciones les invadieran. Pit tardó unos segundos en reaccionar, respondiendo al beso con la misma lentitud, el mismo sentimiento. Pit podía oír claramente el ritmo de su corazón acelerándose cada vez más y más, golpeando contra su pecho; el pulso de Julia también se aceleraba en un absoluto frenesí. Se agarraban la cabeza como si quisieran beber el uno del otro. Pit sentía la respiración de Julia sobre la piel de su cara, y cómo sus labios hambrientos se deslizaban sobre su boca sin esfuerzo alguno. La fricción del beso les daba un placer que recorría cada centímetro de su cuerpo.
            Cuando separaron los labios, respirando por la boca para recuperar el aliento, se miraron a los ojos. En sus miradas no había culpa, no había remordimiento: había amor, había sentimientos.
            -Esto ha estado mal – dijo Pit.
            -Totalmente – dijo Julia.
            -¿Quieres volver a hacerlo?
            -Sí.
            Esta vez su beso fue más acelerado, más visceral. Los gemelos se devoraban los labios, llevados por un arranque de pasión irrefrenable. 

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            Both siblings woke up with the sunrise. When she opened her eyes, Julia felt something she had not felt since a year and a half ago: security. She was in the room she had lived in a few months back –her room. And lying beside her, just coming out of his sweet dreams in that moment, her twin brother, the one who was always there to help her in the night.
            Just like the old times, Julia thought. This made her smile.
            With her head resting on the pillow, she stared at her brother while his eyes slowly opened, inches apart from her own. Pit’s lips drew a smile when he looked into his sister’s eyes.
            “Good morning”, Julia whispered.
            “G’ morning”, Pit replied. “Did you sleep well?”
            “Better than ever. Thanks to you”.
            Julia hugged him from his torso, resting her cheek against his chest. She could hear his heart beating soundly.
            “You’re welcome”
            Julia parted her face from Pit’s chest and gave him a sweet kiss on the cheek.
            “I’m gonna go back to my room before mom wakes up and notices I’m not there, ¿OK?”
            Pit smiled and returned the kiss. Julia stood up on tiptoe and walked quietly towards the door. Before going out, she stopped for a moment and turned to Pit. The look in her eyes said everything she needed to say: “Thank you very much for helping me tonight”.
            “C’mon, go back to your room; if mom wakes up and you’re not there she’s gonna worry”, Pit said, smiling. In his eyes and his smile was written: “It’s been my pleasure”.
            Julia grinned again and disappeared behind the door silently.

            From that night on, Julia partly recovered her early calmness and security. During the following nights she could sleep without problems, and if the nightmares appeared again she would only have to knock on the wall and seek for Pit’s help. Although sometimes he visited her, she would go to his room (their room, a long time ago) most of the times.
            Anyway, Julia tried not to abuse of his help. Mainly for two reasons: first, she wanted to respect Pit’s sleep schedule; second, she wanted to overcome her fears by herself, bit by bit, looking for Pit’s help only when necessary. That was their deal.
            Night terrors apart, they both noticed their general relationship was getting better. Not that they were fighting all the time, in fact their lack of brotherly fights was something to envy, but ever since they split their spaces both kids have had their relation grow colder, like if the wall was separating them little by little: they talked less, they were protective with their personal space… That was changing. Now they talked more, with confidence and warmness… They had no secrets anymore. The night Julia came to Pit’s bedroom have changed their lives for good.

            Julia was trying to sleep, but she just couldn’t. This time it had nothing to do with her fear, she just couldn’t. She shut her eyes, but they opened themselves past a few seconds. She grunted, annoyed. It was 1:00 AM; she had to have fallen asleep more than two hours before. She tried to leave her mind blank, counting sheep… Nothing happened.
            She stood up and went to the bathroom, more out of boredom than real necessity. She raised her nightgown to her waist, pulled her panties down to her ankles and sat down. With nothing better to do, she played with her underwear between her toes. She noticed some stains on it, so she took the panties and tossed them on the laundry basket, behind the door.
            When she was done, she walked towards her bedroom to take clean underwear, but she stopped halfway when she heard some noises in Pit’s bedroom. She opened the door and quietly peeked inside. Pit was wide awake and rolling around on the bed, in the same situation that she was. He suddenly stopped to look at Julia when she opened the door.
            “Are you OK?” Julia asked.
            “No, it’s nothing, I just can’t sleep”, Pit said. “Did I wake you up?”
            “Oh, no, I just can’t sleep either”
            “Nightmares?”
            “No, I dunno… I just can’t”
            “You wanna come here? Maybe it helps you sleep”
            “OK”
            Julia went over and lay down beside Pit, and he covered her with the blanket. Pit hugged her from behind, as he used to do. This time, though, the sensation on Julia’s skin was different. Warmer, softer…
            “Pit… Are you naked?”
            Pit hesitated for a second before realizing he only had his underwear on.
            “Oh! I’m sorry… The pajama was too hot… I’m in my undies. I completely forgot. Does it make you feel uncomfortable?”
            Julia almost giggled because of the nervous answer of her brother. Uncomfortable? Exactly the opposite. That warm, soft sensation on her skin, she liked it.
            “No, it doesn’t matter”
            Then she remembered, not without stressing a little bit, that she didn’t wear any panties under the nightgown. She didn’t move, though, she preferred to enjoy the moment.
            Pit caressed Julia’s long hair, and she grinned when she felt his soft caresses. Suddenly, Pit kissed her on the back of her head, and Julia, who wasn’t expecting it, stressed.
            “Sorry”, Pit said, feeling her stress.
            “Don’t worry, I just wasn’t expecting it”
            Julia preferred to turn around, though, and they were facing each other. She put her hands on his bare shoulders, and then her arms slid slowly over his torso until she ended up embracing him and pressing her face on his chest. The dull beats of his heart came to a higher pace, for some reason. Pit kissed her head and continued stroking her hair.
            Julia slid her body upwards, so that their identical faces were at the same level, and kissed Pit in the forehead. They looked into each other’s eyes and smiled.
            “I’m not sleepy at all”, Julia said.
            “Me neither, but at least it isn’t that boring now”
            Julia giggled.
            “I love you, bro”
            “I love you too, sis”
            Then it happened. Too fast.
            Pit leaned over her to kiss her on the nose, but Julia tilted her head upwards before noticing it and Pit’s kiss landed on her lips.
            The movement caught both of them by surprise. Instantly, both jerked backwards like repelling magnets. In half a second, they felt good, alarm, pleasure, confusion, surprise, guilt…
            “Oh my God, I’m so sorry!” Pit said instinctively. “It’s been an accident, I swear…”
            Pit interrupted himself when Julia’s lips pressed against his mouth.
            She had grabbed his head, unable to control herself. Even though she was harsh at first, now she kissed him slowly, feeling it. Their joint lips slid over a little saliva surface, and every friction made new sensations invade them. Pit took a few seconds to react, responding to the kiss with the same slow pace and feeling. Pit could clearly hear his heartbeat raising more and more, slamming inside his chest; Julia’s heartbeat went into frenzy. They grabbed each other’s head like they wanted to drink from it. Pit could feel Julia’s breath on his face, and how her lips slid on his mouth with no effort. Every friction of the kiss gave them a pleasure that ran through every inch of their young bodies.
            When they parted lips, breathing heavily, they looked into each other’s eyes. In their gaze there was no guilt, no hard feelings: there were love and good feelings.
            “This was totally wrong”, Pit said.
            “I’m aware”, Julia said.
            “You wanna go again?”
            “Yes”
            This time their kiss was deeper and more intense. The twins devoured each other’s lips, led by an unstoppable passion.
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